El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, lanzó una fuerte crítica contra su homólogo colombiano, Gustavo Petro. Sugirió que el mandatario se toma “un par de tragos” y provoca “crisis geopolíticas”. Bukele hizo estas declaraciones el 19 de febrero durante un encuentro privado con empresarios. Entre los asistentes se encontraba el magnate mexicano Carlos Slim.
Un llamado a la inversión
La reunión se transmitió públicamente el 23 de febrero. El objetivo era atraer inversión a El Salvador. En su discurso, Bukele destacó los logros de su gobierno. Resaltó la estabilidad política y jurídica del país. Aseguró que El Salvador es “el más seguro del hemisferio occidental”. Su estrategia de seguridad contra las pandillas, según él, ha sido exitosa. Además, enfatizó que mantiene “las mejores relaciones” con el presidente estadounidense Donald Trump.
Bukele también se refirió a la crisis diplomática entre Colombia y Estados Unidos. Esta se originó por la negativa de Petro a recibir vuelos con colombianos deportados. Trump amenazó con imponer aranceles a Colombia.
“Yo les decía a unos amigos empresarios de Colombia que ha de ser un poco difícil que un día están bien y al día siguiente el presidente se tomó un par de tragos de más y hay una crisis geopolítica”, afirmó Bukele.
International meeting with business leaders at the Presidential House https://t.co/nkGhXzkme1
— Nayib Bukele (@nayibbukele) February 24, 2025
Comparación entre Colombia y El Salvador
Bukele comparó la situación política de ambos países. Aseguró que en Colombia “de repente el Gobierno hace algo malo y pone en crisis el negocio”. Agregó que esa situación provoca la devaluación de la moneda. Según él, los empresarios pueden perder hasta un 20% de sus depósitos en un solo día.
El conflicto entre ambos mandatarios no es nuevo. En marzo de 2023, Petro calificó como “campo de concentración” la megacárcel salvadoreña. En este centro se recluye a miles de pandilleros. Bukele respondió afirmando que “los resultados pesan más que la retórica”.
El gobierno de Bukele mantiene un estado de excepción. Esto ha permitido la detención de más de 86.000 personas acusadas de pertenecer o colaborar con pandillas. Organizaciones de derechos humanos han criticado esta medida. Bukele reconoció que alrededor de 8.000 de los detenidos fueron liberados tras demostrarse su inocencia. Según su versión, el objetivo es garantizar la seguridad del país. Aseguró que su estrategia ha reducido los índices de violencia. Los inversionistas, según él, pueden confiar en la estabilidad del país. Con esto, Bukele busca reforzar la imagen de El Salvador como un destino seguro para los negocios.
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