El sábado 28 de diciembre, en el corregimiento de Playarrica, en el municipio de Suárez, Cauca,
disidentes del Frente Jaime Martínez de las FARC entregaron al Comité Internacional de la Cruz
Roja (CICR) los cuerpos de dos personas.
Entre ellas, se encontraba el soldado profesional Jaime Estiben Penna Castillo, cuya identidad fue
confirmada por las autoridades, y otra persona que aún no ha sido identificada. La entrega fue
parte de un proceso de mediación humanitaria en el que el CICR actúa como intermediario para
garantizar la seguridad de los involucrados.
Los cuerpos presentados ante la comunidad
Los cadáveres, envueltos en telas blancas y transportados en una camioneta, fueron presentados
en el coliseo principal del corregimiento frente a la comunidad local. Según testigos, la entrega se
desarrolló bajo estrictas medidas de seguridad, con la presencia de representantes del CICR y
autoridades locales. Aunque el acto fue llevado a cabo en medio de la tensión, se destacó que la
comunidad local, en su mayoría, permaneció en silencio mientras se realizaba la entrega.
El Ejército Nacional de Colombia confirmó que el soldado Penna Castillo falleció durante combates ocurridos recientemente en Cajibío, Cauca, donde las tropas del Ejército se enfrentaron con
disidencias del Frente Jaime Martínez. Según las autoridades, el soldado y otros miembros del
Ejército fueron sorprendidos por un ataque armado cuando realizaban operaciones en la zona,
resultando en varias bajas. Penna Castillo fue identificado como una de las víctimas mortales tras
el enfrentamiento.
Continúan las operaciones militares
Las autoridades militares han informado que las operaciones en la región continúan a pesar de la
entrega de los cuerpos. Las fuerzas del Ejército, apoyadas por la Policía Nacional, siguen
combatiendo a las disidencias en varias áreas del Cauca, donde se ha intensificado la presencia de grupos armados ilegales, lo que ha generado preocupación por la escalada de violencia en la
región. Además, el Ejército ha reforzado las estrategias de seguridad para proteger a las
comunidades vulnerables que se encuentran atrapadas entre los combates.
Este suceso refleja la difícil situación de seguridad en el departamento de Cauca, una de las
regiones más afectadas por el conflicto armado en Colombia. En los últimos meses, las disidencias
de las FARC han aumentado su actividad en la zona, realizando ataques y sembrando miedo entre
las comunidades rurales. A pesar de los esfuerzos del gobierno para avanzar en el proceso de paz,
la persistencia de estos grupos armados ilegales ha complicado la situación y continúa poniendo en riesgo la seguridad de los habitantes de la región.
Las comunidades del Cauca han estado sufriendo las consecuencias de la violencia durante años.
En la última década, el territorio ha sido escenario de continuos enfrentamientos entre las
disidencias de las FARC, el Ejército y otras organizaciones armadas. A menudo, los civiles se ven
atrapados entre los actores armados, quienes se disputan el control de rutas estratégicas y
territorios donde operan cultivos ilícitos. A pesar de los esfuerzos humanitarios y de paz, la
violencia no cesa, dejando a los habitantes del Cauca en una constante incertidumbre.
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