Anualmente Colombia exporta cerca de 300 mil toneladas de flores de alta calidad a más de 100 países, las cuales llegan a los supermercados, floristerías, hoteles y hogares de naciones como Estados Unidos, Japón o Inglaterra, entre otras.

Bogotá. Noviembre 2022. Al adquirir flores colombianas, en cualquier país, el comprador recibe un producto con características inigualables que le permitirán vivir una experiencia que transformará sus sentidos y lo inspirará en el amor, la pasión, la celebración y hasta en la creación, porque está demostrado que estas despiertan los sentidos y elevan la productividad en el lugar de trabajo. Pero ¿qué hace que las flores colombianas cada día tengan mayor demanda?

En primer lugar, Colombia cuenta con 60 especies de flores y 1.500 variedades. Su gran cantidad de colores, formas y tamaños les permiten acompañar las tendencias que en materia de estilo de vida se imponen en el mundo y estar presentes en las más importantes vitrinas comerciales, hoteles y restaurantes a lo largo del planeta.

La diversidad de nuestras flores hace que personas de todo el mundo encuentren en ellas la mejor manera de acercarse a la naturaleza. Son infinitos los matices, las texturas y los aromas que poseen, los cuales además tienen diferentes significados culturales como la gratitud, el amor, la pureza y el honor, entre otros.

Por otra parte, el sector floricultor colombiano cuenta con Florverde Sustainable Flowers -FSF-, la certificación de la floricultura colombiana y la segunda más antigua de este sector a nivel mundial, que en 2021 cumplió 25 años.

Gracias a Florverde nuestras flores cuentan con una certificación robusta que ha logrado, entre otras cosas, crear en las fincas y los cultivos una visión sostenible completamente alineada con la agenda 2030 de la ONU. Este sello permite cumplir con los requisitos exigidos por los rigurosos mercados internacionales, siendo las preferidas por muchos compradores a nivel mundial, gracias al valor compartido que generan.

En el mismo sentido, “La Ruta de la Sostenibilidad” de Asocolflores, incorpora en las fincas de sus empresas afiliadas buenas prácticas sociales, laborales, ambientales y de calidad para la sostenibilidad futura de la floricultura.

Así las cosas, se ha reducido el uso de plaguicidas químicos en 50% y prácticamente se han eliminado los plaguicidas de mayor toxicidad; el uso eficiente de agua lluvia es más del 50% respecto al total de agua empleada en los cultivos; el 56% de la energía utilizada en el último año para la producción proviene de fuentes renovables, y solo el 10% de las emisiones generadas de gases invernadero son atribuibles a fuentes directas.

Frente a la sostenibilidad social, las Flores de Colombia generan anualmente 200 mil empleos 100% formales, directos e indirectos. El 60% de los directos lo ocupan mujeres, en su mayoría cabezas de familia.

El sector floricultor aporta el 25% del empleo formal rural femenino del país y gracias a la institucionalización gremial de diferentes líneas de acción, anualmente se benefician en las zonas rurales 7 mil mujeres en formación y capacitación técnica, 1.500 cuentan con apoyo en la gestión de vivienda nueva, remodelación de una ya existente o construcción en sitio propio, 1.400 participan en actividades lúdicas y de recreación y 5.500 asisten a programas de promoción laboral y deportiva.

Cabe destacar que la floricultura aporta la generación de empleo por hectárea más alta del sector agrícola colombiano: 14 frente a 2 o menos de otras actividades, y que Asocolflores es parte de la Red Colombia contra el Trabajo Infantil aunando esfuerzos con el Ministerio del Trabajo, el Pacto Global, las 19 empresas de diferentes sectores que lo conforman y 15 aliados estratégicos (instituciones educativas, gobierno y entidades del Sistema de Naciones Unidas, entre otras) para promover los derechos de los niños, niñas y adolescentes.

Finalmente, el tercer elemento que caracteriza a las Flores de Colombia es su durabilidad. El conocimiento adquirido en todo el proceso de producción, la eficiencia en la siembra de nuevas variedades, el respeto al registro y propiedad intelectual, la actualización constante en los mecanismos de hibridación y la investigación e innovación permanente aseguran un producto de altísima calidad.

La durabilidad de la flor colombiana es tan alta que luego de transportarse, por ejemplo, durante 25 días por vía marítima a un destino como Japón, vive con su esplendor, color y tamaño durante 15 días en un florero frente al menor tiempo que alcanzan las flores de otros países.

Diversidad, sostenibilidad y durabilidad son las 3 principales características con las que las Flores de Colombia nos representa en el exterior y proyectan un país lleno de dinamismo, trabajo y sostenibilidad.

 

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