Durante mucho tiempo he escuchado decir que las mujeres en el Ejército Nacional nunca podrán hacer lo que hace un hombre, pero hoy entiendo que no se trata de tenerlas aquí para que hagan lo mismo que hacemos los hombres, y he logrado identificar que más allá de mirar en una institución tradicionalista y conservadora, también se trata de entender que no somos iguales y que cada género puede aportar a la institución y al cumplimiento de la misión desde sus diferentes capacidades personales y profesionales.
En el Ejército Nacional de Colombia tenemos aproximadamente 1600 mujeres entre oficiales y suboficiales, las cuales se han venido ganando su lugar y prestigio con sudor y trabajo abnegado, y han sido ellas las encargadas de cambiar las mentes incrédulas, y poco a poco nos han hecho saber que las formas de liderazgo entre hombres y mujeres son diferentes, pero que ambas formas de liderazgo aportan significativamente al cumplimiento de la misión.

Por lo anteriormente expuesto, es que en materia de desminado humanitario podemos identificar a simple vista, que las mujeres son y serán una herramienta fundamental para capacitar a la población en la Educación en el Riesgo de Minas, capacidad diferencial del desminado humanitario que busca configurar ambientes de inseguridad y zozobra, por tranquilidad y progreso, adoptando siempre comportamientos seguros para así evitar ser víctima de minas antipersonal.
Son ellas, siete mujeres en diferentes grados militares, las encargadas de transmitir dichos conocimientos, y sin demeritar el trabajo del hombre en esta misma capacidad, hemos identificado, que es más fácil para ellas entablar relaciones de confianza con la comunidad; su feminidad, carisma, han hecho que sean recibidas por las comunidades con una actitud diferente.
También es de admirar que cada vez más y con el pasar del tiempo, estén como genero recuperando espacios que debieron tener desde siempre y con trabajo han demostrado, que sus capacidades nunca serán iguales a las nuestras, pero que no necesitamos que sean iguales a nosotros para que sean perfectas en lo que hacen.
Escrita por El Capitán Juan Camilo Gil.
