La noche llegó al municipio de Caloto en el norte del Cauca, todos se fueron a descansar y los aires de la violencia que muchas veces han circundado el diario vivir de los caloteños soplarian en una inesperada dirección.
En medio de la noche, Angela Lenis y Carlos Andrés García, peleaban, alegaban, se decían y se ofendian, hasta que en medio de la discusión afloraron la rabia y la inconsciencia y con esto la muerte empezó a recorrer la habitación, provocando en Carlos Andrés la intención de hacer daño a la mujer que, al parecer, amaba y fue cuando, sin pensar en nada, la agredió en repetidas ocasiones con un puñal, la espalda fue el epicentro de la barbarie con que el hombre actuó.
La culpa, el dolor o el miedo a responder por lo que acaba de hacer, podrían ser algunas de las razones por las que García decidió hundir en su pecho el mismo puñal con el acababa de atentar contra la vida de Ángela Gómez, su compañera sentimental.
La noche teñida de sangre y muerte, era, ahora, una carrera contra el tiempo, ese tiempo que se le agotaba a Ángela y a Carlos, quienes, heridos, sentían que la vida se les iba y debieron ser trasladados a diferentes hospitales, en dónde, los galenos y la providencia, les dieron una segunda oportunidad, fue así como le ganaron la carrera a la muerte.
Angela Lenis se recupera de manera satisfactoria de la agresión, al igual que Carlos Andrés que ahora deberá enfrentar a la justicia, sin jamás olvidar que en una noche, en el barrio Las Palmas de Caloto en Cauca, escuchó y sintió los vientos de la violencia en su corazón.
