La Fiscalía General de la Nación confirmó el 19 de octubre de 2026 la captura de cuatro integrantes activos de la Policía Nacional, señalados de estar presuntamente involucrados en las agresiones y omisiones que habrían provocado la muerte de Donovan Balanta Paz, un hombre de 34 años, quien falleció el pasado 20 de septiembre después de permanecer bajo custodia policial en la estación de Cazucá, en Soacha, Cundinamarca.
Entre los capturados se encontraban un mayor, un subintendente y dos patrulleros, quienes fueron detenidos durante operativos realizados simultáneamente en Soacha y Barbosa, Santander. De acuerdo con la investigación, Balanta habría recibido golpes y descargas eléctricas con un dispositivo tipo táser durante su detención y posterior permanencia en las instalaciones policiales.
El caso también involucró una posible omisión en la atención médica que solicitó la víctima mientras presentaba dificultades para respirar y fuertes dolores en el pecho. Según la Fiscalía, el material probatorio permitió establecer la presunta participación de varios uniformados en las agresiones y la falta de asistencia oportuna.

¿Qué ocurrió con Donovan Balanta antes de su muerte?
Los hechos comenzaron el 20 de septiembre de 2026 en el barrio Caracolí, ubicado en el sur de Bogotá, donde uniformados de la Policía Nacional acudieron para atender una discusión entre vecinos que posteriormente derivó en un enfrentamiento entre civiles y agentes.
Durante el procedimiento, Donovan Balanta Paz fue señalado de haber lanzado un objeto contundente contra un grupo de policías. Según la Fiscalía, un subintendente y tres patrulleros habrían reaccionado persiguiéndolo, esposándolo y sometiéndolo a golpes con puños y patadas en la cabeza y el abdomen.

La investigación también señaló que, durante su detención, el hombre habría recibido descargas eléctricas mediante un dispositivo tipo táser, utilizado por los uniformados que participaron en el procedimiento.
Posteriormente, Balanta fue trasladado a la estación de Policía de Cazucá, en el municipio de Soacha, donde las agresiones presuntamente continuaron mientras permanecía bajo custodia de las autoridades.
Golpes, descargas eléctricas y solicitudes de auxilio en la estación de Cazucá
De acuerdo con las pruebas recopiladas por la Fiscalía, Donovan Balanta habría sido golpeado nuevamente y sometido a otras descargas eléctricas después de ingresar a la estación de Policía.
Durante su permanencia en esas instalaciones, el hombre manifestó en repetidas ocasiones que tenía dificultades para respirar y sentía un dolor intenso en el pecho. Sus solicitudes de atención médica también fueron respaldadas por otra persona que se encontraba detenida y que pidió a los uniformados que lo auxiliaran.
Sin embargo, según el ente investigador, la asistencia no llegó oportunamente, pese a que el estado de salud del hombre se deterioraba.

La investigación estableció que el mayor que se desempeñaba como comandante de la estación de Cazucá habría omitido activar los protocolos de atención médica y tampoco habría impedido las presuntas agresiones y descargas eléctricas contra Balanta.
El hombre perdió el conocimiento y, aproximadamente 20 minutos después, fue trasladado a un centro hospitalario, donde falleció durante la noche del 20 de septiembre.
Medicina Legal determinó la causa de muerte de Donovan Balanta
Uno de los elementos centrales de la investigación fue el dictamen del Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, que estableció que Donovan Balanta Paz murió por una arritmia cardíaca causada por descargas eléctricas.
El análisis forense también documentó quemaduras y otras lesiones en el cuerpo de la víctima, hallazgos que fueron incorporados al material probatorio recopilado por la Fiscalía.
Estos resultados permitieron avanzar en la reconstrucción de lo ocurrido durante la detención en el barrio Caracolí y la posterior permanencia de Balanta en la estación de Cazucá.
La Dirección Especializada contra las Violaciones a los Derechos Humanos y la Seccional Cundinamarca adelantaron las labores investigativas que llevaron a identificar a los uniformados presuntamente relacionados con las agresiones y las posibles omisiones de auxilio.
Policías capturados en Soacha y Barbosa por el caso Balanta

Como resultado de la investigación, el Cuerpo Técnico de Investigación (CTI), en coordinación con la Seccional de Investigación Criminal (Sijín) de la Policía Nacional, ejecutó cuatro órdenes de captura durante la mañana del lunes 19 de octubre.
Los procedimientos se desarrollaron simultáneamente en Soacha, Cundinamarca, y Barbosa, Santander, contra cuatro funcionarios activos de la institución policial.
Entre los detenidos se encontraba el mayor que ejercía como comandante de la estación de Cazucá, señalado por la Fiscalía de no haber activado los mecanismos de asistencia médica ni intervenido para evitar las presuntas agresiones contra el hombre que permanecía bajo custodia.

En las declaraciones oficiales entregadas durante la jornada, la Fiscalía también informó que se habían expedido cinco órdenes de captura relacionadas con este caso. Cuatro fueron materializadas y una quinta continuaba pendiente de ejecución al momento del pronunciamiento.
El organismo investigador indicó, además, que las indagaciones continuaban para esclarecer las actuaciones posteriores a los hechos ocurridos dentro de la estación policial.
Policías capturados serán imputados por homicidio y tortura
Tras las capturas, la Fiscalía anunció que los cuatro uniformados serían presentados ante un juez de control de garantías para adelantar las audiencias correspondientes.
Un fiscal de la Dirección Especializada contra las Violaciones a los Derechos Humanos les imputaría los delitos de homicidio agravado y tortura agravada, de acuerdo con el grado de participación y la posible responsabilidad individual de cada uno.
La investigación buscaba determinar tanto las responsabilidades por las agresiones físicas y las descargas eléctricas como las posibles omisiones en la asistencia médica que necesitaba Balanta mientras permanecía bajo custodia policial.

Hasta el momento de la información entregada por la Fiscalía, las capturas no constituían una declaración de culpabilidad. La responsabilidad penal de los uniformados debía establecerse durante el proceso judicial.
El caso permanecía bajo investigación, mientras avanzaban las actuaciones judiciales contra los cuatro policías capturados y las diligencias para hacer efectiva la quinta orden de captura anunciada por la Fiscalía.
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