El lunes 19 de octubre de 2026, desde aproximadamente las 6:00 de la mañana, tropas del Ejército Nacional adelantaron un procedimiento para neutralizar una carga de aproximadamente 600 kilogramos de explosivos, instalada bajo una alcantarilla de la vía Panamericana, entre el corregimiento de Piedra Sentada y el peaje El Bordo, en jurisdicción del municipio de El Patía, al sur del Cauca.
La intervención se prolongó durante cerca de seis horas, tiempo en el que permaneció suspendido el tránsito vehicular para garantizar la seguridad de las comunidades y los viajeros. Tras la destrucción controlada de los explosivos y la verificación del sector, las autoridades militares habilitaron nuevamente este importante corredor vial del suroccidente colombiano.

La intervención estuvo a cargo de soldados de la Vigésima Novena Brigada, con apoyo del Grupo de Caballería Liviano N.° 8 y del Equipo de Detección y Eliminación de Artefactos Explosivos N.° 3. Las autoridades militares atribuyeron preliminarmente la instalación de los elementos a la estructura Carlos Patiño, disidencia de las Farc señalada de estar al servicio de alias Iván Mordisco.
Tres cilindros con explosivos fueron encontrados bajo una alcantarilla
Durante las labores de inspección, los militares localizaron tres cilindros de 100 libras cada uno, acondicionados con material explosivo. De acuerdo con el reporte oficial, el conjunto contenía una carga aproximada de 600 kilogramos.
Los artefactos estaban ubicados debajo de una alcantarilla en un tramo de la vía Panamericana utilizado diariamente por transportadores, viajeros y habitantes de las comunidades cercanas.

Debido a la cantidad de explosivos y a la proximidad de viviendas, los especialistas determinaron que era necesario trasladar los cilindros a un lugar seguro antes de destruirlos mediante una detonación controlada.
Esta medida permitió realizar el procedimiento lejos de las zonas habitadas, mientras el corredor permanecía cerrado de manera preventiva para evitar que vehículos y peatones ingresaran al área de intervención.
Más de 400 familias estuvieron expuestas a la amenaza explosiva
Uno de los aspectos que destacó el Ejército Nacional fue la cantidad de personas que podían resultar afectadas por la presencia de los explosivos.
Según la institución, más de 400 familias habitan en las inmediaciones del sector donde fueron encontrados los cilindros. A esta población se sumaban aproximadamente 200 personas que, de acuerdo con los registros de movilidad suministrados, transitan cada 30 minutos por este tramo de la Panamericana.
La ubicación de los artefactos representaba un peligro tanto para las comunidades cercanas como para quienes utilizan la carretera para desplazarse hacia sus lugares de trabajo, centros educativos o actividades comerciales.

El brigadier general Diego Jaramillo Muñoz, comandante de la Vigésima Novena Brigada, señaló que la instalación de esta carga constituía una amenaza para los habitantes y usuarios de la carretera.
El oficial también manifestó que, mediante este tipo de acciones, los responsables buscaban generar miedo e intimidar a las personas que viven y transitan diariamente por este corredor estratégico.
La vía Panamericana conecta diferentes territorios del suroccidente colombiano y facilita el transporte de pasajeros, alimentos, mercancías y otros productos. Por esta razón, las restricciones de movilidad en este corredor afectan tanto los desplazamientos de las comunidades del Cauca como la circulación de vehículos que se movilizan entre departamentos.
Seis horas de intervención en la Vía Panamericana

Durante la mañana del lunes 19 de octubre, los especialistas adelantaron las labores de verificación, retiro y destrucción controlada de los cilindros, mientras permanecía suspendido el tránsito vehicular. El martes 20 de octubre, el Ejército Nacional dio a conocer oficialmente los resultados del procedimiento y explicó que la carga explosiva había representado un riesgo para más de 400 familias residentes en el sector y para los viajeros que utilizan diariamente esta carretera.
Durante cerca de seis horas, los militares adelantaron las verificaciones necesarias para manipular la carga y trasladarla hasta un lugar donde pudiera realizarse su destrucción controlada.
Mientras avanzaban estas labores, el tránsito por la vía Panamericana permaneció suspendido como medida de protección para la población civil, los transportadores y los integrantes de las unidades militares.

En el mismo procedimiento, las tropas retiraron 12 vallas alusivas a la estructura Carlos Patiño, grupo armado al que el Ejército atribuyó preliminarmente la instalación de los explosivos.
Una vez finalizadas las maniobras de destrucción, los especialistas efectuaron las labores de despeje y verificación del sector para establecer las condiciones de seguridad antes de permitir nuevamente la circulación de vehículos.
Seis horas de intervención en la Vía Panamericana
Después de la neutralización de la carga y de las verificaciones realizadas por las tropas, las autoridades militares confirmaron que la vía Panamericana había sido habilitada nuevamente en el tramo comprendido entre Piedra Sentada y el peaje El Bordo.
La reapertura permitió restablecer el tránsito de transportadores, pasajeros y habitantes que necesitaban desplazarse por este corredor del sur del Cauca, luego de las restricciones aplicadas durante la intervención.

Aunque los explosivos fueron destruidos, el Ejército Nacional informó que mantenía sus operaciones de seguridad sobre la carretera, ante los riesgos relacionados con la presencia de estructuras armadas ilegales en la región.
La institución también reiteró el llamado a las comunidades para que informaran sobre personas, vehículos u objetos sospechosos que pudieran representar una amenaza.
Para estos reportes, el Ejército recordó que se encontraba disponible la Línea 107 Antiterrorismo, destinada a recibir información que permita prevenir situaciones de riesgo para la población civil.
La intervención concluyó con la destrucción de los artefactos explosivos, el retiro de las vallas alusivas al grupo armado y el restablecimiento de la movilidad en uno de los principales corredores de comunicación entre el Cauca y el resto del suroccidente colombiano.
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