Por: María Rita Correa Vives

Francia Márquez Mina es feminista, activista, luchadora incansable contra la minería, ganadora del Premio Goldman, el Nóbel Ambiental, defensora de los territorios, y excandidata presidencial con una votación de 783.000 sufragios. Hoy es la presencia femenina y candidata afrodescendiente que busca ser la “mano derecha” de Gustavo Petro en la Presidencia de la República.

Su elección ha venido en alza, se considera como una mujer de armas tomar, por ser defensora de los derechos humanos y ambientales. Este año recorrió Colombia como candidata a la presidencia en un país con alto número de asesinatos a líderes sociales. Con las banderas del Polo Democrático Alternativo, del Movimiento “Soy Porque Somos” y ahora del Pacto Histórico, dice “estamos irrumpiendo la política hegemónica y patriarcal. Esa política que era impensable lograrlos para los de abajo, con la gente de las manos callosas y de los barrios populares, soy la voz de una Colombia olvidada y que reclama sus espacios para representarla”.

Márquez Mina tiene 40 años y nació en la vereda Yolombó, corregimiento de Suárez, departamento del Cauca. Se graduó de Técnico Agropecuario en el Servicio Nacional de aprendizaje (SENA) y en el 2020 obtuvo el título en Derecho de la Universidad Santiago de Cali y en el 2021, una Especialización en Escrituras Creativas en la Universidad ICESI.

La hoy candidata vicepresidencial del Pacto Histórico ha sido reconocida internacionalmente en Estados Unidos, Ecuador, Panamá, México, Cuba, Suiza y Francia, donde ha llevado al conocimiento internacional las violaciones sistemáticas a los derechos humanos del pueblo afrocolombiano, del sometimiento que han padecido, la resistencia y la lucha de estos pueblos por permanecer en los territorios reconocidos como ancestrales.

La elección de Márquez Mina, ha causado revuelto total en el ámbito político, pues mujeres como ella, “estuvieronmarginadas como resultado de leyes, prácticas, actitudes y estereotipos de géneros discriminatorios, bajos niveles de educación, falta de acceso a servicios de atención sanitaria y,debido a que la pobreza las afecta de manera desproporcionada”, señala la resolución sobre la participación de la mujer en la política aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas, en 2011.

Ella ha participado en diferentes foros y conferencias en varias universidades, en reuniones con parlamentarios del Congreso de los Estados Unidos, en instituciones gubernamentales y no gubernamentales y, en eventos académico exponiendo su visión sobre cómo funciona el racismo estructural en Colombia y, como las mujeres negrashan sido “violentadas y sus cuerpos usados como instrumentos de guerra”, soy la voz de los territorios, de la comunidad afrodescendiente, de los indígenas, los campesinos, las mujeres y de la comunidad diversa GLBT, dijo Márquez Mina.

En Colombia, según cifras del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), habitan 23’312.832 mujeres, es decir, el 52 % de la población total del país. Sin embargo, según cifras de ONU Mujeres, el DANE y la Consejería Presidencial para la Equidad de la Mujer (CPEM), para el 2019 solo el 19,7% ocuparon el cargo de congresistas y, a nivel local, hubo un 17% en asambleas departamentales, 18% en los concejos municipales, 12% en alcaldías y 15% en gobernaciones, a pesar de que son más que los hombres, que se gradúan de educación superior.

Realmente el poder de las mujeres es el que mueve al mundo y el auge de la elección de tres afrodescendientes a la fórmula vicepresidencial se debe a sus méritos y capacidades, para tener viabilidad electoral en una contienda para la Presidencia; a pesar de las barreras que se suscitan de tipo social, económico, de relacionamiento político, de construcción de liderazgo o de posicionamiento en el campo político-electoral.

El clima político en estas elecciones no está para aventuras, ni más incertidumbre, las elecciones de primera vuelta se llevarán a cabo el 29 de mayo del año en curso y los electores demandan de sus líderes realidades de futuro posibles en sus programas de gobierno, para contar con el voto de opinión de los que aún no se deciden por quien elegir.