Por: Adriana Campos 

Eclesiastés: 4:4

He visto asimismo que todo trabajo y toda excelencia de obras despierta la envidia del hombre contra su prójimo. También esto es vanidad y aflicción de espíritu.

Muchas personas consideran que la envidia es algo natural en la vida de los seres, ignorando que esto es un pecado oculto que se lleva en lo más profundo del corazón. La envidia lleva al ser humano a maquinar muchas cosas para destruir al prójimo, recordemos este pasaje bíblico. Abel ofreció a Dios una ofrenda que fue bien recibida por el Padre Celestial, mientras que la de Caín no.

Esto llevo a Caín a maquinar como quitarle la vida a su hermano Abel por casusa de la envidia. Hoy en día en estos tiempos modernos sucede lo mismo, de una u otra forma, permanentemente se está maquinando como destruir, como hacer daño, como cuestionar al otro, como causar constantemente la caída del otro, olvidando que hay que cultivar las cualidades y valores en las nuevas generaciones que se están formando en la sociedad.

Es por eso que se debe tener en cuenta los pensamientos, porque de los pensamientos salen las buenas o las más intenciones contra los demás, de lo que siente el corazón habla la boca.

Aprender a vivir bien en un entorno saludable para la mente y el corazón, porque se vive en medio de una sociedad arribista, materialista, clasista, de todo esto es mejor huir y procurar llevar una vida tranquila con una buena salud mental que nos permita avanzar sanamente sin hacerle daño a los demás, es mejor ayudar a construir y no a destruir, es mejor los sanos pensamientos y no los que envenenan, causando más daño a una sociedad que vive en pos de conseguir como sea sus propósitos sin importar a quien se puedan llevar por delante.

Hoy día los gobernantes de turno se ven expuestos constantemente a ser duramente cuestionados con malintencionados comentarios de inconformidad, según algunos ciudadanos el gobernador Elías Larrahondo Carabalí, no merecía ser el mandatario de los caucanos por ser negro, según ellos porque no estaba en la capacidad de sacar de la pobreza al Departamento del Cauca, pobreza que la hay desde la vida espiritual del ser humano y la pobreza material que siempre ha cobijado al Departamento.

El prójimo es dado a olvidar los actos buenos y nobles del gobernador su tenacidad y temple para afrontar cada piedra en el camino y solamente centran su mirada en la crítica destructiva alimentando odios, envidias, rencores, generando malos deseos.

El mandatario pese a todos estos ataques continua su labor de la mano de DIOS quien es su guía y le brinda la fuerza para no desmayar y recibir los dardos de los inconformes, que al final de cuentas solo demuestran que con sus ataques hacen que brille con luz propia el gobernador de los Caucanos.

Hay que sembrar buenas obras, para que cuando toque recoger se tenga como avanzar con el paso de los años, que indudablemente llegaran y pasaran la factura, que la maldad de la lengua no acabe de destruir a una sociedad que está cansada de tanta maldad.