Escrito por: Gustavo Andrés González
Twitter: @GustavoAndresG_

Si rememorase los momentos en que conocí a Francia Márquez y a Elías Larrahondo, tendría que presumir de clarividente para decir que llegué a imaginarme que aquel Personero de Buenos Aires o aquella excandidata a la Cámara Afro, llegarían tan lejos; él, casi 12 años después y ella, en tan cortos cuatro años; lo cierto es que ambos son paridos en los alrededores de la cordillera occidental al noroccidente caucano, en ese Buenos Aires grande, que se dividió en dos hace 32 años y que hoy tiene como  símbolo de unión a un hombre y una mujer que representan lo más significativo del poder negro habiendo paradójicamente, nacido en las entrañas de este pueblo.

En su discurso del 27 de octubre de 2021 en la conmemoración del segundo año de su elección como Gobernador del Cauca, Elias, como le mencionamos confianzudamente en medio de nuestras conversaciones cotianas al referirnos al Señor Gobernador del Cauca, pronunció entre su discurso estas palabras citadas de Nelson Mandela. “Dejen que la libertad reine, nunca el sol se pone sobre tan importante logro de la humanidad” a las que precedió con la advertencia de que así como ese día, podía cómo primera autoridad del Cauca dar un discurso en el parque Caldas de Popayán, seguía la Plaza de Bolívar; tal vez sin imaginar, que ese día estuviese tan cerca y que una cuasi paisana, haría que sus augurios se hicieran realidad casi que doblando la página.

Francia que meses antes en medio de la nostalgia por el asesinato de los niños de Llano Grande en Cali, dijo que quería ser presidenta de Colombia, había iniciado primero, cercana a lo que terminó siendo la coalición centro esperanza y luego retornando al seno del Pacto Histórico, su campaña presidencial. Recuerdo haberla visitado en su casa en Cali, donde le presagié que terminaría siendo la fórmula vicepresidencial de Gustavo Petro, de esa conversación me fui con dos tareas las cuales cumplí y con la meta de que ella llegara hacer parte del partido Colombia Renaciente y así hacer carrera juntos; al final yo terminé siendo el candidato a la Cámara Afro de ese partido y ella como precandidata por el Pacto, no volvimos hablar salvo las veces que nos encontrábamos en foros, donde siempre le auguraba éxitos a pesar de estar en orillas distintas.

Ella como quien es capaz de liderar una marcha desde su natal Suárez, hasta la plaza de Bolívar en Bogotá, mereciéndole tal hazaña el Goldman ambiental, mantuvo su precandidatura presidencial y en contra de todos los pronósticos, alcanzó la mayor votación que un hombre o mujer negra haya logrado en la historia electoral de Colombia, arrebatándose con ellos la designación como fórmula vicepresidencial del Pacto Histórico y reivindicando el nombre de esa coalición que con tal hecho político demostró realmente lo histórico del pacto.

El brillo en los ojos de Francia aumentó y no era para menos, pues cualquiera que sea el resultado, ya pasó a la historia, nunca antes una mujer como ella ha estado tan cerca de convertirse en vicepresidenta de Colombia y en eso si puedo presumir no de clarividente, pero si de visionario, porque con la misma espontaneidad con que le dije a ella, haciendo alusión a lo que estaba a punto de ocurrir en ese entonces, con Kamala Harris en Estados Unidos y que ya había ocurrido en Costa Rica con Epsy Cambell, recuerdo haberle pronosticado, a la salida de una extensa reunión al en ese entonces precandidato a la Gobernación Elias Larrahondo, cuando su aspiración era más un sueño, que yo creía que él podía ser el Gobernador del Cauca.

Algo tiene que tener el río Cauca al paso por la Balsa en Buenos Aires y en cercanías por la Toma en Suárez, no puede ser gratuito que el giro histórico en el Cauca y Colombia haya sido liderado por un hombre y una mujer campesinos como se presenta Elías y barequera como lo hace Francia, bañados por esas aguas, lo cierto es que estamos a tan sólo una semana de que el pronóstico hecho por el Gobernador hace menos de un año en el parque Caldas, se consume, posesionando el 7 de agosto en la plaza de Bolívar en Bogotá, a la primera vicepresidenta negra de Colombia.

Tal vez no dimensionemos lo que eso significa, pero después de ese hecho, así como el Cauca no volverá a ser el mismo, Colombia tampoco volverá atrás,

porque ambas elecciones, la del hijo de la Balsa y la de la mujer negra de la Toma, representan una transformación definitiva que desarraiga de las entrañas del poder los estereotipos que no permitían ni siquiera imaginar qué personas como ellos dos, pudieran gobernar un departamento como el Cauca y mucho menos un país como Colombia, que ahora con ese gigantesco paso, debe estrechar de la mano de quienes conocen las realidades de la Colombia profunda, las brechas de desigualdad y llevar a los territorios ese desarrollo que ha sido tan esquivo, dejando a nuestro país como el segundo más desigual del mundo.

P.D Me imagino una foto del Gobernador con la vicepresidenta; con solo pensarlo se me aguan los ojos y reconozco que lo que me generará mayor orgullo, es de una u otra manera, estar del lado correcto de la historia y así como trabajé incansablemente para que Elias fuese Gobernador, lo que resta de la campaña, como lo estamos haciendo desde después de terminada la primera vuelta, haremos lo que esté a nuestro alcance, para que Francia sea vicepresidenta.

Escrito por: Gustavo Andrés González
Twitter: @GustavoAndresG_

reviva la entrevista realizada por Meridiano Regional a Francia Márquez

 

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