Siete años de condena al menor que asesinó a Miguel Uribe Turbay
La condena de solo siete años impuesta al menor de 15 años que asesinó al senador y precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay ha reabierto un debate nacional: ¿es suficiente la justicia juvenil en Colombia para un crimen de semejante magnitud? El caso, ocurrido en plena campaña en Modelia, Bogotá, refleja las tensiones entre el sistema penal adolescente y la demanda social de sanciones proporcionales.
Justicia juvenil bajo la lupa
Un juez determinó que el joven cumplirá su sanción en un centro especializado del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), tras ser hallado responsable del atentado ocurrido el 7 de junio de 2025. Aunque Miguel Uribe Turbay sobrevivió inicialmente, falleció el 11 de agosto a causa de las heridas.
La decisión judicial se sustenta en la Ley de Responsabilidad Penal Adolescente, que establece un máximo de ocho años de internamiento para menores, incluso en delitos de homicidio. En este caso, la sanción se fijó en siete años, lo que para muchos representa una condena insuficiente frente a la gravedad del asesinato.

El sicario menor y las revelaciones del caso
Durante el proceso, el adolescente entregó detalles inéditos sobre el pago recibido y la logística del ataque, información clave que hoy guía las investigaciones para identificar a los autores intelectuales y esclarecer la ruta del dinero. Pese a estas pistas, las autoridades aún no han logrado capturar a quienes habrían ordenado el crimen, lo que genera un clima de impunidad parcial y cuestiona la efectividad de la justicia.
Debate político y social
La sanción de siete años ha generado indignación en sectores políticos y sociales que consideran desproporcionada la pena frente al impacto del asesinato de Miguel Uribe Turbay. Para muchos, este hecho revela falencias profundas en la justicia juvenil en Colombia, pues los vacíos legales facilitan que organizaciones criminales utilicen adolescentes como sicarios, aprovechando que las condenas a menores son más bajas que las de adultos.
Un crimen que deja vacíos
La muerte de Miguel Uribe Turbay truncó una carrera política en ascenso y abrió un interrogante sobre la capacidad del Estado para proteger a sus líderes y garantizar justicia. Mientras el menor pasará un tiempo limitado privado de la libertad, la familia del senador y el país siguen a la espera de que se esclarezca quién estuvo detrás del atentado y se logre una sanción proporcional frente a la magnitud del crimen.
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