“Está advertido”. Con esas palabras, Abelardo de la Espriella llevó a la Cumbre de Gobernadores la discusión sobre los diálogos de paz en Nariño y dirigió su mensaje al gobernador Luis Alfonso Escobar. Horas después, Escobar negó haber realizado negociaciones clandestinas y Gustavo Petro salió en defensa del proceso. El cruce de declaraciones puso nuevamente sobre la mesa los resultados de seguridad del departamento.
La advertencia ocurrió el 4 de septiembre, cuando De la Espriella explicaba cómo funcionará su política de seguridad. El presidente pidió que los consejos de seguridad y los comités territoriales de orden público dejen de limitarse a revisar informes y se conviertan en espacios donde se asignen responsabilidades y se haga seguimiento a los resultados.

En medio de esa intervención fijó un límite para gobernadores y alcaldes: no podrán adelantar por su cuenta negociaciones, acuerdos o contactos clandestinos con estructuras armadas.
“Me encargaré de que aquel que atraviese esa línea responda ante la justicia”, afirmó.
Luego dirigió el mensaje directamente al gobernador de Nariño.
“Quiero ser muy claro y quiero ser especialmente claro con usted, señor gobernador de Nariño: está advertido”.
Abelardo de la Espriella aseguró además que no permitirá “pactos por debajo de la mesa” mientras soldados y policías enfrentan a los grupos armados.
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Luis Alfonso Escobar niega negociaciones por fuera del Gobierno Nacional
La respuesta de Luis Alfonso Escobar llegó después del señalamiento presidencial. El gobernador comenzó por reconocer que las negociaciones de paz son competencia del Gobierno Nacional, pero rechazó que su administración haya actuado por fuera de ese marco.
“El Gobierno de Nariño no ha adelantado negociaciones clandestinas, ni acuerdos por debajo de la mesa”, afirmó.
Escobar sostuvo que los Diálogos Regionales de Paz desarrollados en Nariño fueron conducidos por el Gobierno de Gustavo Petro a través de sus delegados y que el papel territorial respondió a las características que tiene el conflicto en el departamento.
También pidió que los resultados de esa estrategia sean tenidos en cuenta. Para Escobar, la discusión sobre seguridad debe considerar las particularidades de Nariño y los avances alcanzados con la denominada paz territorial.
Por eso invitó a Abelardo de la Espriella a conocer directamente el proceso, sus resultados y los problemas que todavía enfrenta el departamento.
Declaraciones de Luis Alfonso Escobar sobre los diálogos de paz en NariñoGustavo Petro afirma que los homicidios cayeron a la mitad
A la defensa de Escobar se sumó Gustavo Petro. El expresidente respaldó los diálogos desarrollados durante su Gobierno y puso como principal argumento la disminución de los homicidios.
“Los diálogos de paz en Nariño redujeron la tasa de homicidios a la mitad”, escribió Petro en X, antes de afirmar que el pueblo nariñense debía pronunciarse frente a la discusión.
Los registros históricos de la Policía Nacional sí muestran una reducción en el número de homicidios durante los últimos años. Nariño registró 563 casos en 2020 y 569 en 2021. Posteriormente fueron 533 en 2022, 446 en 2023, 358 en 2024 y 299 en 2025.
Entre 2020 y 2025, la cantidad de homicidios registrados disminuyó 46,9 %, mientras que el comportamiento registrado durante 2026 muestra un escenario distinto al observado al cierre de 2025.
Declaraciones de Gustavo Petro sobre los diálogos de paz en NariñoEn 2026 volvieron a aumentar los homicidios
Entre enero y julio de 2025, la Policía contabilizó 162 homicidios en Nariño. Durante los mismos siete meses de 2026 fueron 184. En ese periodo hubo 22 homicidios adicionales, lo que representa un aumento de 13,6 %.
El homicidio no fue el único indicador que mostró deterioro. Los hechos registrados como terrorismo pasaron de 11 entre enero y julio de 2025 a 16 en el mismo periodo de 2026, un crecimiento de 45,5 %.
La extorsión prácticamente no tuvo variación: fueron 125 casos entre enero y julio de 2025 y 124 en 2026. Apenas un caso separa ambos periodos.

La advertencia de De la Espriella llega en medio de otros signos de violencia
La advertencia de Abelardo de la Espriella también se produce en un momento en el que otros indicadores muestran que la violencia asociada al conflicto armado continúa golpeando al país. La Radiografía de los derechos humanos en Colombia: cifras clave para decidir, publicada por la Defensoría del Pueblo en agosto de 2026, advierte que la criminalidad organizada y el conflicto armado no han desaparecido, sino que se han transformado y fragmentado.
Ese panorama permite ampliar la discusión planteada por Petro. La reducción de homicidios que el expresidente atribuye a los diálogos en Nariño representa solo uno de los indicadores de seguridad. Durante los últimos años, otras formas de violencia continuaron dejando víctimas y algunas adquirieron nuevas características.

Una de ellas es el uso de drones en el conflicto armado. Entre enero y mayo de 2026, los ataques con sistemas aéreos no tripulados aumentaron 146 %, según la Defensoría. En cinco meses fueron registrados 121 eventos, que dejaron 21 personas muertas y 145 heridas. Solo en mayo se contabilizaron 32 ataques, frente a 13 en enero.
El reclutamiento de niños, niñas y adolescentes también permanece entre las preocupaciones. La Defensoría reportó 682 casos en 2024, 419 en 2025 y 74 entre enero y junio de 2026: en conjunto, 1.175 casos reportados en dos años y medio. La entidad advirtió, además, que la reducción observada en los registros no necesariamente representa una disminución real del fenómeno, debido al alto subregistro provocado por las dificultades y temores para denunciar.

Las masacres muestran otra dimensión de esa violencia. Si se toma desde 2023, primer año completo del Gobierno Petro, hasta el 18 de julio de 2026, el informe registra 319 masacres que dejaron 1.109 víctimas. Fueron 94 masacres y 304 víctimas en 2023; 76 y 267 víctimas en 2024; 78 y 256 víctimas en 2025; y otras 71 masacres con 282 víctimas hasta el 18 de julio de 2026.
Aunque las cifras expuesta por la defensoria son nacionales y no pueden trasladarse directamente al balance de los diálogos desarrollados en Nariño. Sí aportan contexto a la discusión abierta entre Petro, Escobar y el nuevo Gobierno: mientras el expresidente destaca la disminución histórica de los homicidios en ese departamento, otros indicadores muestran que el conflicto continuó dejando víctimas, incorporando nuevas formas de ataque y manteniendo fenómenos como el reclutamiento y las masacres.
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