Gobierno elimina de forma definitiva la erradicación forzosa de cultivos ilícitos
Decisión presidencial prioriza la vida de los militares colombianos
El Gobierno Nacional anunció el fin inmediato y definitivo de la erradicación forzosa de cultivos ilícitos en Colombia, una estrategia que durante décadas fue eje de la política antidrogas en Colombia. La medida fue confirmada por el ministro del Interior, Armando Benedetti, quien explicó que la decisión presidencial busca proteger la vida de los militares que participaban en estas operaciones de alto riesgo.
Comparación de bajas entre gobiernos anteriores
Benedetti señaló que, durante las administraciones de Álvaro Uribe y Juan Manuel Santos, se registraron “decenas y centenas” de muertes de militares en operativos de erradicación forzosa, con un saldo superior a 100 fallecidos.
En contraste, el actual Gobierno Nacional reporta 13 militares muertos en Amalfi y un total que no supera las 20 bajas. “Con todo el pesar del mundo, no podemos seguir sacrificando vidas en una estrategia que no fue diseñada por Colombia”, enfatizó el ministro.
Queda claro que en el año 2020 cuando más erradicación forzada hubo de coca (130 mil hectáreas), los años siguientes crecieron las hectáreas sembradas: 204 mil hectáreas en 2021 y 230 mil hectáreas en 2022. Luego entonces, ese método no sirve para la lucha contra el narcotráfico… pic.twitter.com/9kWpGbgNbU
— Armando Benedetti (@AABenedetti) September 18, 2025
Críticas a la política impuesta por Estados Unidos
El jefe de la cartera política también cuestionó con dureza el rol de Estados Unidos en la definición de la política antidrogas en Colombia. Según Benedetti, fue ese país el que ordenó directamente la implementación de la erradicación forzosa de cultivos ilícitos, sin asumir las consecuencias humanas.
“Los Estados Unidos no ponen un solo muerto en la lucha contra el narcotráfico”, afirmó, al recordar que durante años esta presión externa determinó el rumbo de la estrategia antidrogas nacional.
Fin de una estrategia de décadas
La erradicación forzosa consistía en la eliminación manual de cultivos de coca en zonas rurales, operaciones que con frecuencia derivaban en enfrentamientos con grupos armados ilegales que protegían estas plantaciones.
Benedetti fue categórico: tras la decisión presidencial, “queda claro que no habrá más erradicación forzosa en ninguna zona del país”. Con ello, se cierra definitivamente un capítulo de la política antidrogas en Colombia, marcando un giro hacia nuevas estrategias en la lucha contra el narcotráfico.
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