Entre Medellín y Quibdó: el mapa desigual del desempleo en Colombia
El desempleo en Colombia alcanzó en septiembre una de las cifras más bajas del siglo, según el DANE. Sin embargo, el mapa laboral revela profundas brechas entre regiones como Medellín y Quibdó, donde las oportunidades de empleo siguen marcadas por la desigualdad.
Cifra histórica del DANE: mejora en la tasa de desempleo en Colombia
El Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) informó que la tasa de desempleo en Colombia se ubicó en 8,2%, una caída de 0,9 puntos porcentuales frente al mismo mes del año pasado (9,1%).
Se trata del nivel más bajo desde 2001, impulsado por la recuperación del empleo formal y una mayor participación laboral.
El presidente Gustavo Petro destacó el avance, afirmando que el país “tiene la tasa de desempleo más baja del siglo” y anticipó que antes de finalizar el año podría alcanzarse un nuevo récord, consolidando las cifras de empleo 2024 como las más positivas en dos décadas.
Medellín lidera el empleo formal, mientras Quibdó enfrenta rezagos
Las ciudades con mejor desempeño en el mercado laboral colombiano son Medellín (6,4%), Villavicencio (6,6%) y Florencia (7,6%).
En estos territorios, la consolidación de sectores como comercio, turismo y servicios ha fortalecido la creación de empleo en Medellín y otras capitales intermedias.

Por el contrario, el desempleo en Quibdó continúa siendo crítico, con una tasa del 24%, triplicando el promedio nacional. Riohacha (14,2%), Sincelejo (11,5%) e Ibagué (11,4%) también presentan elevados niveles de desocupación. Los analistas atribuyen el rezago a la escasa diversificación productiva, la informalidad y la falta de inversión en infraestructura.
Un país de contrastes laborales
Aunque la reducción del desempleo en Colombia es motivo de celebración, los expertos advierten que el reto está en la calidad del trabajo.
Más del 55% de los ocupados continúan en la informalidad y gran parte de los nuevos empleos carecen de estabilidad o seguridad social.
El panorama confirma que la recuperación avanza, pero no de forma equitativa: mientras algunos territorios avanzan con fuerza, otros aún esperan que el desarrollo llegue a sus economías locales.

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