La falta de acuerdos volvió a desatar la violencia en Cauca , dejando muertos, heridos y comunidades enfrentadas.
Una nueva jornada de violencia enluta al Cauca. La confrontación registrada entre indígenas Nasa de Pitayó y el pueblo Misak de Guambía, en el municipio de Silvia, deja hasta el momento un saldo preliminar de 10 personas muertas y más de 60 heridos en los que posiblemente hay menores de edad; esto en medio de un conflicto territorial histórico que, pese a múltiples intentos institucionales de mediación, terminó escalando hacia un escenario de violencia indiscriminada y sin sentido.
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Meses de advertencias y llamados al diálogo
Lo más preocupante de esta situación es que los hechos ocurren luego de varios meses de mesas de diálogo, acercamientos y llamados urgentes liderados por la Gobernación del Cauca y diferentes entidades institucionales, que habían advertido a las comunidades sobre el grave riesgo de que esta disputa terminara desencadenando una tragedia si no existía disposición real para ceder y construir acuerdos.
Desde la Secretaría de Gobierno Departamental se promovieron espacios permanentes de concertación entre las partes involucradas, brindando garantías para el diálogo y mecanismos orientados a prevenir alteraciones de orden público. Sin embargo, según conoció este medio, las posiciones radicales y la falta de voluntad de algunos sectores de las autoridades indígenas impidieron avanzar en acuerdos fundamentales para evitar la confrontación.
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Hoy el Cauca enfrenta las consecuencias de esa intransigencia
Familias desoladas, decenas de heridos y comunidades enfrentadas en un escenario que evidencia la ausencia de sensatez frente a un conflicto que debió resolverse mediante el diálogo y no a través de las vías de hecho.
La situación alcanza niveles aún más alarmantes cuando, en medio de los enfrentamientos, se denunció que no se permitió el ingreso oportuno de la misión médica y se tiene retenida a la Cruz Roja quienes acuden al sitio para atender a las personas heridas y verificar los cuerpos de los fallecidos, una decisión que agrava aún más la crisis humanitaria y pone en evidencia la desproporción de una confrontación que sigue escalando peligrosamente.
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Presencia institucional y crisis humanitaria
Mientras el Gobierno Departamental mantiene presencia institucional en el territorio, articulando acciones desde el Puesto de Mando Unificado y promoviendo rutas de concertación, la confrontación continua intensificándose entre comunidades que históricamente han compartido el territorio y que hoy terminan atrapadas en una espiral de violencia que deja consecuencias irreparables para el Cauca.
Distintos sectores sociales y comunitarios han insistido en que resulta inadmisible que, aun existiendo garantías institucionales y voluntad política para mediar el conflicto, los sectores indígenas hayan optado por profundizar la confrontación antes que priorizar la vida y la tranquilidad de las comunidades.
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Un nuevo debate sobre el diálogo y la responsabilidad
Lo ocurrido en Silvia vuelve a abrir el debate sobre la necesidad urgente de fortalecer escenarios efectivos de diálogo y concertación, y hasta de salud mental, pero también deja interrogantes sobre la responsabilidad de quienes, pese a las advertencias y llamados institucionales, decidieron mantener posiciones que terminaron desencadenando una nueva tragedia para el departamento.
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