En un cambio inesperado, los transportadores colombianos han anunciado su decisión de retirarse de la mesa de diálogos con el Gobierno Nacional, apenas dos semanas después de reiniciar las conversaciones destinadas a resolver las disputas sobre la fórmula de precios del diésel. Este movimiento ha dejado en vilo a miles de ciudadanos y sectores económicos que dependen del transporte de carga en el país.
Exclusión de importantes gremios de transportadores
La disputa se avivó tras la reunión del pasado 2 de julio en la Casa de Nariño, donde el Ministerio de Hacienda supuestamente excluyó a importantes gremios y no permitió la participación del asesor técnico clave, según denunció el gremio de transportadores Unidos en un comunicado oficial. Esta acción fue vista como un cambio en las reglas del juego, lo cual, según los transportadores, socava la voluntad de diálogo inclusivo que el Gobierno ha prometido.
“Ante este cambio en las reglas de juego y la falta de voluntad del ministro de Hacienda para escuchar nuestras preocupaciones, a pesar de sus afirmaciones de ser incluyente y democrático, Unidos no ve garantías suficientes para continuar con la actualización de la fórmula de precios en el diésel”, afirmó el comunicado del gremio.
Unidos representa a más del 80 % de las asociaciones de propietarios de camiones en Colombia, un sector vital, que contribuye significativamente al 5 % del Producto Interno Bruto (PIB) del país y que sustenta 1.7 millones de empleos directos e indirectos. La decisión de retirarse de las negociaciones podría desencadenar consecuencias económicas adversas, incluyendo la posibilidad de un nuevo paro nacional que podría afectar el suministro de bienes esenciales en todo el país.
El Gobierno Nacional, por su parte, aún no ha respondido oficialmente a las acusaciones de los transportadores. Sin embargo, el impacto de esta ruptura en las conversaciones podría llevar a un nuevo periodo de incertidumbre, y tensiones en uno de los sectores fundamentales de la economía colombiana.
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