El teniente Diego Martínez, con 31 años de servicio en el Cuerpo de Bomberos de Popayán, se ha destacado como uno de los bomberos más experimentados en la atención de incendios forestales, una situación que se ha intensificado debido a las altas temperaturas en la región.
El sábado pasado, un incendio en el sector de La Loma de las Cometas puso a prueba no solo su capacidad técnica, sino también su fortaleza emocional.
“El último incendio fue el sábado pasado en La Loma de las Cometas. Entendíamos que las llamas estaban llegando hacia Cerritos de la Paz, y esa situación nos activó inmediatamente. A veces excedemos los límites de seguridad”, narra el Teniente Martínez.
El bombero, quien es contador de profesión, encontró en el servicio a la comunidad una pasión que lo ha llevado a dedicar gran parte de su vida a esta labor.
A pesar de los riesgos, sigue con el mismo entusiasmo que cuando comenzó: “Soy un bombero desde hace 31 años y llevo 10 como coordinador operativo. Soy padre de tres hijos y abuelo de un nieto. Mi familia, como es natural, se preocupa por lo que hacemos, pero entienden que es una labor que amamos con el corazón.”
Bombero y contador: una historia de servicio
Diego Martínez comenzó su carrera profesional en el mundo de los números, trabajando durante 27 años en almacenes de ropa, donde llegó a coordinar hasta 50 personas.
“Mi experiencia en el manejo de personal me sirvió mucho en mi carrera como bombero. Mientras trabajaba en almacenes, decidí convertirme en bombero voluntario, y hoy en día no me arrepiento de esa decisión”, comentó.
Actualmente, su trabajo en el Cuerpo de Bomberos no tiene horarios definidos. “No tenemos un horario de entrada o salida fijo, especialmente en épocas de calor, donde las emergencias no dan tregua. Según la resolución nacional, debemos cumplir al menos 300 horas voluntarias al año, pero la realidad es que solemos trabajar mucho más, a veces 12 o 13 horas diarias”, explicó el teniente.
El fin de semana pasado, mientras la ciudad dormía, Martínez y su equipo lucharon contra un incendio que se reactivó a altas horas de la madrugada.
“Controlamos el incendio pasada la medianoche, pero alrededor de las 2 o 3 de la mañana el fuego volvió a encenderse en algunos focos. Terminamos hasta las 10 de la mañana del sábado”, detalló.
El compromiso de un voluntario de corazón
Diego Martínez, conocido por todos en el Cuerpo de Bomberos como “el teniente”, es uno de los ejemplos más claros de lo que significa la vocación de servicio. Aunque es bombero rentado, sigue siendo voluntario, dedicando su tiempo libre a actividades que van desde capacitaciones hasta el mantenimiento de los equipos.
“Parte de nuestro trabajo no es solo atender emergencias, también tenemos que entrenar, verificar el equipo y realizar tareas administrativas. Es un esfuerzo conjunto entre los bomberos voluntarios y el personal rentado”, concluyó.
Su historia es un testimonio de dedicación y amor por una labor que, a pesar de los riesgos, sigue siendo fundamental para la protección de la comunidad.
