La Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), a través de su Sala de Reconocimiento de Verdad, acreditó como víctimas a 11 exintegrantes del Ejército Nacional que resultaron gravemente heridos por minas antipersonales entre 1997 y 2014 en los municipios de Dabeiba, Turbo y Apartadó, en Antioquia.
Esta decisión se enmarca en el macro-caso 04, que investiga la situación territorial en la región de Urabá, un expediente que abarca los crímenes cometidos entre 1986 y 2016 en varios municipios de Antioquia, Chocó y Córdoba.
Presentaron dictámenes médicos
Cada uno de los exmilitares presentó ante la JEP su testimonio, respaldado con pruebas documentales y médicas que permitieron establecer que, como consecuencia del uso de artefactos explosivos prohibidos por el Derecho Internacional Humanitario (DIH), sufrieron amputaciones, lesiones físicas graves y traumas permanentes que afectaron su integridad física, emocional y sus proyectos de vida.
Además, varios de ellos solicitaron el reconocimiento de sus familiares como víctimas indirectas, por los impactos emocionales y económicos derivados de sus lesiones.
En total, la JEP acreditó a 23 personas como víctimas por minas dentro del caso 04.
Exmilitares reconocidos por la JEP:
• Miguel Ángel Sánchez Mejía
• Isnardo Mendoza Higuera
• Juan David Cano
• Harrinson Alberto Mosquera Mena
• Dámaso Erazo
• Oscar Javier Sánchez Orozco
• Jairo Alfonso Aguilar Villamil
• Jairo Cañas
• Daniel Pico Romero
• Ariel Enrique Urango Pérez
• Yeisson Andrés Ocampo
Órdenes complementarias
Como parte de esta decisión, la JEP pidió a la Fiscalía General de la Nación información sobre las investigaciones abiertas por estos hechos y ordenó al Grupo de Análisis de Información del tribunal realizar la georreferenciación de los lugares donde ocurrieron los incidentes.
La Sala también instruyó a diversas oficinas de la JEP, incluyendo la Secretaría Ejecutiva y la Oficina de Enfoques Diferenciales, a integrar esta información en los procesos de reparación integral y restaurativa para estas víctimas, garantizando un enfoque diferencial y adecuado a las afectaciones sufridas.
Con esta acreditación, los exmilitares participarán activamente en los escenarios de verdad, justicia y reparación contemplados por la JEP, en un paso significativo para el reconocimiento de las múltiples dimensiones del conflicto armado colombiano.
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