Crece la preocupación en el departamento de Nariño ante los recientes enfrentamientos armados que se registran en la zona de la cordillera, específicamente en los corregimientos de Damasco y Santa Rosa, en el municipio de Cumbitara.
Las comunidades locales han denunciado posibles alianzas entre el Ejército Nacional y grupos armados ilegales, situación que ha encendido las alarmas en la región.
Presuntas alianzas
De acuerdo con el Observatorio de las Conflictividades y Acciones de Paz (OCAP), hay denuncias de pobladores que advierten de una supuesta coordinación entre miembros del Ejército, las disidencias Iván Ríos, y algunos integrantes del Frente Comuneros del Sur, grupo que actualmente se encuentra en proceso de diálogo de paz con el Gobierno Nacional.
Estas acciones tendrían como objetivo ingresar y disputar el control del territorio dominado por la estructura Franco Benavides, perteneciente al Bloque Occidental del Estado Mayor Central de las disidencias de las Farc.
En diálogo con Caracol Radio, Juan Felipe Hoyos, director del OCAP, señaló que Cumbitara, Nariño ubicado en la Cuenca del Río Patía, ha sido históricamente una región de alta conflictividad armada, especialmente desde la firma del acuerdo de paz con las Farc en 2016.
#Cumbitara | Enfrentamientos en Damasco
En la cordillera del departamento de Nariño se recrudecieron los combates contra el Frente Franco Benavides, de las disidencias de las FARC, Estado Mayor Central, de la linea de Iván Mordisco. pic.twitter.com/AH6Ju5oEo3— NariñoHoy (@HoyNarino) May 7, 2025
Fuertes combates
“Desde 2017 esta zona ha vivido una fuerte reconfiguración armada. Actualmente, hay una disputa constante entre distintas estructuras de disidencias, y, según las denuncias de las comunidades, desde el 6 de mayo se han intensificado los combates en la parte baja del municipio. La percepción de la población es que existe una alianza de más de un año entre lo que antes era la Segunda Marquetalia, el Frente Iván Ríos, y el Frente Comuneros del Sur”, afirmó Hoyos.
El director del OCAP calificó estas denuncias como “muy graves y serias”, advirtiendo que se trataría de una estrategia de expansión territorial y control en medio de una reconfiguración armada compleja, que estaría generando graves afectaciones a la población civil.
La situación ha generado un ambiente de zozobra entre los habitantes, quienes enfrentan riesgos crecientes de desplazamiento forzado y confinamiento.
Por ello, las comunidades han solicitado a la Defensoría del Pueblo la emisión de una alerta temprana, así como a la Misión de Apoyo al Proceso de Paz de la OEA (MAP OEA) la verificación de las denuncias presentadas.
Además, hicieron un llamado urgente a los grupos armados ilegales para cesar las acciones violentas contra los territorios y respetar los derechos de la población civil.
También exhortaron a los integrantes de las mesas de negociación a cumplir con los compromisos adquiridos, garantizando espacios reales de participación para las comunidades afectadas.
La crisis en Cumbitara se suma a otros hechos violentos recientes en la región, en un contexto nacional marcado por el fortalecimiento de estructuras disidentes y el aumento de la violencia en zonas de frontera, como el reciente refuerzo de la seguridad en la frontera con Ecuador tras la muerte de 11 militares en combates con disidencias.
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