El secuestro de Lyan Hortúa reveló una peligrosa red de deudas entre narcotraficantes y dejó un crimen sin esclarecer. El niño, raptado en el suroccidente del país, apareció con vida en zona rural del Cauca, pero su caso destapó conflictos delictivos y una amenaza que persiste.
Petro criticó lógica narco de los secuestradores.
Tras la liberación del menor, el presidente Gustavo Petro cuestionó el accionar de los responsables. “Actúan como narcotraficantes”, dijo, al referirse al Estado Mayor Central de las disidencias de las Farc. Según el mandatario, los captores usaron métodos propios del crimen organizado. También recordó que los niños deben estar fuera de cualquier confrontación armada.
Lyan no tiene la culpa. Cono niño debe ser respetado. Los secuetradores posiblemente del EMC solo mostraron que estan en la lógica típica de los narcotraficantes.
Sin embargo si algo hay que peoteger, son los derechos del niño, que hoy esta libre y sano y salvo. https://t.co/9RnIOI6l2n
— Gustavo Petro (@petrogustavo) May 23, 2025
La deuda de 37.000 millones que originó el secuestro.
La historia de Lyan no es solo la de un secuestro. Investigaciones periodísticas señalan que detrás del caso existe una deuda de 37.000 millones de pesos entre estructuras narcotraficantes. Alias “Mascota”, padre biológico de Lyan, dejó bienes en disputa al morir en 2013. El niño habría sido utilizado como medida de presión contra sus familiares, actuales herederos.
Después de la entrega del menor, asesinaron a Jesús Cuadros, primo del padrastro de Lyan. Cuadros habría llevado el dinero del rescate. La Fiscalía abrió una investigación y asignó el caso a un fiscal de la Unidad de Vida de Cali. Las autoridades tratan de confirmar si su muerte está relacionada con el pago por la liberación.
Le puede interesar:
