Un grupo de 16 exjefes de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), entre ellos Salvatore Mancuso, anunció este jueves su renuncia colectiva al rol de gestores de paz, designación otorgada por el Gobierno Nacional como parte de su estrategia de “paz total”.
En una carta enviada al presidente Gustavo Petro, los exparamilitares señalaron directamente al comisionado de Paz, Otty Patiño, y a los funcionarios Álvaro Jiménez y María Paz Lara, a quienes acusan de sabotear el proceso de reconciliación, incumplir lineamientos presidenciales y obstaculizar los avances en materia de verdad, reparación y reintegración.
“Hay un enemigo interno en la paz total”, afirmaron los firmantes en su declaración, calificando como insostenible la interlocución con la Oficina del Alto Comisionado para la Paz.
Revés a una prórroga reciente
La decisión llega apenas semanas después de que el Gobierno prorrogara por dos meses el estatus de gestores de paz para estos 16 exjefes paramilitares, mediante la resolución 152 del 10 de mayo de 2025.
Esta prórroga tenía como objetivo dar continuidad a los procesos de reconciliación nacional, esclarecer casos de desaparición forzada y avanzar en los compromisos del proceso de Ralito, iniciado hace dos décadas.
Golpe simbólico y estructural
El retiro de figuras como Carlos Mario Jiménez, alias “Macaco”; Rodrigo Tovar Pupo, alias “Jorge 40”; Diego Fernando Murillo, alias “Don Berna”; y Fredy Rendón Herrera, entre otros, supone un revés estructural a la apuesta del Ejecutivo de integrar a todos los actores armados en un proyecto nacional de paz.
Aunque la decisión fue presentada como una protesta contra la supuesta falta de voluntad política dentro del Gobierno, también revela fracturas profundas al interior del equipo encargado de la implementación de la política de paz.
Gobierno en silencio, tensiones en aumento
Hasta el momento, ni el comisionado Otty Patiño ni la Presidencia han emitido una declaración oficial sobre la renuncia de los exparamilitares.
No obstante, el hecho ha generado reacciones en círculos políticos y de derechos humanos, que advierten sobre el riesgo de perder el impulso en temas de verdad y reparación.
Los exjefes paramilitares que abandonan su rol hacían parte fundamental en la reconstrucción del conflicto armado desde la perspectiva de los victimarios.
Su participación había sido defendida por el Ejecutivo como una herramienta clave para el esclarecimiento histórico y la reparación de víctimas.
Cabe recordar que la figura de gestor de paz no supone impunidad, sino la posibilidad de colaborar con la justicia, garantizar no repetición y avanzar en procesos de construcción de memoria y reconciliación.
Un golpe al corazón de la “paz total”
La política de “paz total” del presidente Petro, que busca integrar a actores armados como guerrillas, disidencias, bandas criminales y exparamilitares en una gran estrategia de diálogo, se tambalea con esta decisión.
No solo por lo simbólico de perder a figuras clave en el proceso, sino porque pone en entredicho la coordinación interna del Gobierno en esta materia.
Además, el retiro de los gestores ocurre en un momento especialmente complejo, cuando se discute la viabilidad jurídica de la consulta popular promovida por el presidente y se profundiza el debate sobre la independencia de poderes.
La salida de los 16 exjefes paramilitares, más allá de su efecto inmediato, genera incertidumbre sobre el rumbo del proceso de paz en Colombia y deja abierta la pregunta: ¿cómo reconstruir la confianza para seguir avanzando en la reconciliación?
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