En un esfuerzo por llamar la atención sobre el consumo de carne de ballena en Japón, activistas de People for the Ethical Treatment of Animals (PETA) se congregaron este martes frente a máquinas expendedoras de este controvertido producto en Tokio.
Ataviados con disfraces de animales y sosteniendo carteles con mensajes pro-veganismo, los miembros de la organización ofrecieron alternativas de carne vegana a los transeúntes en el distrito de Shinagawa.
Preocupación por proteger a las ballenas
La líder de la protesta, Laila Imai, expresó la preocupación de PETA por la práctica de cazar ballenas y el consumo de su carne, instando a detener esta actividad. Además, hizo hincapié en la paradoja de proteger a las ballenas mientras se ignora el sufrimiento de otros animales como pollos, cerdos, vacas y peces.
Este acto de protesta tuvo lugar ante un establecimiento que ofrece carne de ballena en varias formas, desde hamburguesas hasta platos tradicionales japoneses como curry y arroz.
Este tipo de comercio, respaldado por el gobierno japonés, es parte de un esfuerzo por revitalizar el consumo de carne de ballena, que ha disminuido significativamente en las últimas décadas.
Según datos del Ministerio de Agricultura, Silvicultura y Pesca de Japón, el consumo de carne de ballena ha alcanzado mínimos históricos, representando menos del 1% del consumo anual registrado en la década de 1960. A pesar de esto, Japón permite la caza comercial de varias especies de ballenas, y recientemente anunció su intención de incluir a las ballenas de aleta en esta lista.
La reanudación de la caza comercial de ballenas en Japón en 2019, después de una pausa de 32 años, ha generado controversia a nivel internacional y llevó al país a abandonar la Comisión Ballenera Internacional. Esta decisión ha sido objeto de críticas por parte de organizaciones ambientales y defensoras de los derechos de los animales, que consideran que la caza de ballenas es innecesaria y cruel en la era moderna.
