Ataque de EE. UU. en el Pacífico deja cuatro muertos y eleva a 22 los bombardeos contra narcolanchas desde septiembre
Comando Sur atribuye el operativo a una Organización Terrorista Designada y confirma creciente campaña militar en aguas internacionales
Un ataque de EE. UU. en el Pacífico oriental dejó cuatro personas muertas este jueves 4 de septiembre, en lo que Washington describe como parte de una campaña militar de EE. UU. para frenar el tráfico de drogas en aguas internacionales. De acuerdo con el Comando Sur, la embarcación atacada era una presunta narcolancha que transportaba narcóticos ilícitos y operaba para una Organización Terrorista Designada.
Según la comunicación oficial, el buque transitaba por una ruta ampliamente utilizada por redes criminales cuando fue identificado por unidades de inteligencia estadounidenses. “La inteligencia confirmó que el buque transportaba narcóticos ilícitos y transitaba por una ruta conocida de narcotráfico en el Pacífico Oriental”, informó el Comando Sur en X.

“Cuatro narcoterroristas hombres a bordo del barco murieron”, añadió el Ejército al difundir un video que muestra a la lancha multimotor desplazándose a alta velocidad antes de ser impactada por una explosión que la envolvió en llamas. El ataque de EE. UU. en el Pacífico fue dirigido bajo la supervisión del secretario de Guerra, Pete Hegseth.
Una ofensiva en expansión: 86 muertos en 22 ataques
Con este nuevo operativo, ya son 22 los bombardeos en el Pacífico y el Caribe reportados por Washington desde inicios de septiembre. En total, Estados Unidos afirma haber abatido a 86 “narcoterroristas” en lo que denomina una ofensiva para desarticular la estructura logística de organizaciones criminales transnacionales.
Sin embargo, la campaña militar de EE. UU. ha generado controversia internacional debido al uso de fuerza letal en aguas internacionales. Expertos en derecho marítimo advierten que estos operativos requieren mayor transparencia sobre los criterios de identificación de embarcaciones y la legalidad de atacar objetivos sin supervisión judicial de terceros países.
El ataque del 2 de septiembre reaviva las críticas
El operativo del 4 de septiembre se conoce en medio de cuestionamientos por un doble ataque registrado el 2 de septiembre, cuando dos sobrevivientes de una presunta narcolancha fueron abatidos en un segundo bombardeo. El presidente Donald Trump y el secretario de Guerra señalaron al almirante Frank Bradley como responsable de la orden, aunque él negó haberla emitido, lo que abrió un debate sobre la cadena de mando y la transparencia interna.
Este episodio ha encendido alarmas en organismos de derechos humanos, que piden investigar la actuación del Comando Sur y establecer con claridad los límites legales del uso de fuerza letal en operaciones marítimas.
Reacciones regionales y vigilancia reforzada
Aunque Estados Unidos asegura que todos los ataques se desarrollan en aguas internacionales, países costeros del Pacífico han solicitado información sobre las coordenadas, debido a la cercanía de algunas rutas con zonas económicas exclusivas de varios Estados latinoamericanos. Autoridades marítimas han reforzado la vigilancia ante el incremento de la presencia militar estadounidense en corredores compartidos.
El ataque de EE. UU. en el Pacífico llega en un momento de tensión diplomática y jurídica, donde la presión internacional exige definiciones sobre proporcionalidad, transparencia y responsabilidad en una campaña militar que no muestra señales de disminuir
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