La comunidad de La Pedregosa, en el municipio de Cajibío, acompaña este martes, 28 abril, el último adiós a doce campesinos que murieron en el atentado ocurrido en el sector de El Túnel, sobre la vía Panamericana. Luego del homenaje realizado el lunes, familiares, vecinos y habitantes del corregimiento participan en las exequias en una jornada marcada por el dolor, la memoria y la solidaridad.
Un regreso que terminó en tragedia
Las víctimas regresaban de la tradicional jornada de mercado en Piendamó cuando quedaron en medio del ataque de la vía Panamericana, que enlutó al Cauca. Eran hombres y mujeres trabajadoras del campo, reconocidos por sus comunidades, personas que salieron en una rutina cotidiana y no lograron volver a casa.
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Hoy sus ataúdes son acompañados por caravanas, oraciones y actos simbólicos que reflejan el duelo de un pueblo entero. En La Pedregosa no solo se despide a doce víctimas; se honra a campesinos cuya ausencia deja un vacío profundo entre familias y vecinos que aún no asimilan la tragedia.
El sepelio convertido en memoria colectiva
Las exequias se viven como un duelo colectivo en el Cauca. Desde tempranas horas, la comunidad ha acompañado el sepelio con muestras de solidaridad y resistencia, en un acto que trasciende el dolor individual para convertirse en memoria compartida.
La despedida de los campesinos que no volvieron del mercado ha despertado nuevamente voces que reclaman protección para la población civil en medio del recrudecimiento del conflicto armado en esta región. En Cajibío, el dolor también se ha convertido en un mensaje para no normalizar la violencia.

Un clamor por garantías para la vida
El atentado de la vía Panamericana no solo dejó víctimas fatales, también profundizó la preocupación por la seguridad en el Cauca, donde comunidades denuncian que persisten riesgos para quienes habitan y transitan el territorio.
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Mientras se elevan plegarias por quienes murieron, también crece el llamado para que hechos como este no vuelvan a repetirse. En medio del luto, familias y habitantes piden respuestas y acciones contundentes que garanticen la vida en un departamento golpeado por la guerra.
Un adiós que también es resistencia
Entre flores, silencios y lágrimas, Cajibío despide a doce de los suyos. Pero este funeral colectivo también se ha convertido en una expresión de dignidad y resistencia frente a la violencia.
La despedida de los campesinos que no volvieron del mercado deja una imagen poderosa: un pueblo que llora a sus muertos, pero que también se niega a rendirse ante el miedo.
