Las acusaciones políticas que reabren la crisis Calarcá: qué es cierto, qué falta por comprobar y qué está en manos de las autoridades
La crisis Calarcá volvió al centro del debate nacional tras la difusión de presuntos expedientes, correos y chats incautados al segundo al mando del Estado Mayor Central de las disidencias de las Farc. Las revelaciones, presentadas por la Unidad Investigativa de Noticias Caracol, mezclan información verificada, hipótesis en análisis y acusaciones políticas que elevan la tensión alrededor del Gobierno Petro. Aunque la atención pública se ha disparado, la mayor parte de los hechos aún no tiene validación judicial.
Un caso que revive dudas institucionales
Según el informe periodístico, el análisis de los dispositivos incautados en 2024 habría arrojado comunicaciones entre mandos de las disidencias Farc y diferentes actores estatales. Sin embargo, hasta ahora, las autoridades insisten en que la mayoría de esos hallazgos siguen en etapa preliminar y no constituyen pruebas concluyentes.
La crisis Calarcá, más que un proceso consolidado, se desarrolla en un terreno híbrido donde conviven datos confirmados, material en estudio y versiones políticas que buscan incidir en la opinión pública.

Lo que está verificado: el operativo en Anorí
El único hecho plenamente confirmado es el operativo de julio de 2024 en Anorí, Antioquia, cuando una caravana con siete jefes del Estado Mayor Central, acompañados por miembros de la UNP, fue detenida en un retén militar. Allí se incautaron armas, dinero y dispositivos electrónicos.
Posteriormente, la fiscal general Luz Adriana Camargo ordenó la liberación de algunos de los detenidos al considerarlos gestores de paz. Este episodio constituye el punto de partida de la crisis Calarcá y es la base documental sobre la que avanzan las investigaciones.
Lo que proviene del informe periodístico, no de una decisión judicial
El reporte de Noticias Caracol menciona supuestas comunicaciones con el general (r) Juan Miguel Huertas y referencias a la vicepresidenta Francia Márquez dentro de conversaciones de terceros. El propio informe aclara que se trata de hallazgos preliminares, no de pruebas judiciales verificadas.
Aún no existe determinación institucional que confirme vínculos entre funcionarios del Gobierno Petro y estructuras criminales, por lo que estos elementos permanecen en fase de contraste técnico y jurídico.
Lo que hace parte del debate político
El abogado y precandidato presidencial Abelardo de la Espriella afirmó que los documentos incautados “confirman” denuncias que él ha hecho durante años sobre supuestos nexos entre figuras del Pacto Histórico y organizaciones ilegales.
Sin embargo, estas acusaciones pertenecen al terreno político y no derivan de investigaciones oficiales. Ninguna autoridad ha sustentado judicialmente los señalamientos contra congresistas o funcionarios mencionados.
Colombia no puede llamarse a engaños; el eje del mal, Petro, las FARC y los bandidos, ya tiene candidato: Iván Cepeda Castro.
Los buenos somos más y, en alianza con el PUEBLO, los vamos a derrotar en las urnas con las armas de la democracia.
(A.D.L.E) 🇨🇴🐅 pic.twitter.com/2AbEGZ9SDR
— DE LA ESPRIELLA STYLE (@DELAESPRIELLAE) November 23, 2025
Lo que falta por aclarar
Las autoridades tendrán que definir:
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La validez probatoria del material incautado.
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Si existieron contactos irregulares entre funcionarios y redes criminales.
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Si hubo decisiones indebidas en las capturas y liberaciones posteriores al operativo en Anorí.
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Qué elementos del informe periodístico corresponden a evidencia sólida y cuáles son hipótesis.
Por ahora, la crisis Calarcá continúa abierta, sin conclusiones oficiales y en medio de un clima político polarizado que exige mayor rigurosidad institucional.
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