Crisis humanitaria en Sipí: comunidades atrapadas entre explosivos y fuego cruzado
La crisis humanitaria en Sipí llegó a su punto más grave en lo que va del año. En este municipio del Chocó, especialmente en las comunidades de Buenas Brisas y San Agustín, las familias permanecen confinadas en medio de los enfrentamientos entre el ELN y el Clan del Golfo, una disputa territorial que mantiene bajo riesgo a toda la cuenca del río San Juan Chocó. Aunque la Gobernación declaró alerta humanitaria, los habitantes denuncian que la respuesta institucional es insuficiente frente al avance de la violencia.

Un territorio paralizado por los enfrentamientos
Desde hace varios días, Sipí Chocó permanece aislado por los combates. Las ráfagas atraviesan los techos de las viviendas, los niños permanecen refugiados en habitaciones interiores y los líderes comunitarios indican que el control armado sobre los caminos fluviales impide la evacuación.
La crisis humanitaria en Sipí se agrava porque muchas familias no pueden huir: los grupos armados dominan las rutas de escape y se reporta la posible presencia de artefactos explosivos en zonas de tránsito. En estas veredas, la escasez de alimentos y la imposibilidad de trasladar a personas enfermas incrementan la vulnerabilidad de la población.
Explosivos y una alerta que no frena el riesgo
La gobernadora Nubia Carolina Córdoba presidió un Consejo de Seguridad Extraordinario en el que declaró la alerta humanitaria Chocó, advirtiendo sobre la presencia de elementos explosivos en la cuenca media del río San Juan. Para atender la emergencia se activó un subcomité de prevención y protección, encargado de verificar daños y activar rutas de apoyo.
Sin embargo, las comunidades afirman que estas medidas no resuelven la urgencia: requieren presencia inmediata de la Fuerza Pública para detener los enfrentamientos en Sipí y permitir corredores seguros para la ayuda humanitaria.

“Estamos atrapados”: el clamor de un pueblo sitiado
Organizaciones locales y habitantes denunciaron que el Estado no ha llegado con la rapidez necesaria.
“Estamos encerrados para no morir. No tenemos para dónde salir”, relataron familias que llevan días bajo confinamiento.
La crisis humanitaria en Sipí podría transformarse en una tragedia mayor si no se garantiza seguridad, alimentos y protección efectiva para las comunidades confinadas en Chocó. En un municipio históricamente golpeado por la ausencia estatal, la población teme que el silencio oficial profundice el riesgo y prolongue el control armado del territorio.
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