Cultivos de coca en Colombia: cómo están hoy y si el glifosato puede realmente acabar con ellos
Los cultivos de coca en Colombia se encuentran en su punto más alto desde que existen registros oficiales. Más allá de la disputa entre el Gobierno nacional y las Naciones Unidas por las cifras, la realidad en el territorio muestra que la coca no solo persiste, sino que se ha consolidado como una economía ilegal estable en amplias zonas rurales del país.
Según el presidente Gustavo Petro, Colombia pasó de 253.000 a 262.000 hectáreas sembradas de coca, un aumento del 3,56 % en un año. Sin embargo, fuentes de inteligencia, expertos en narcotráfico y analistas del sector defensa advierten que la cifra real podría acercarse a 300.000 hectáreas, lo que confirmaría que los cultivos de coca en Colombia atraviesan el momento más crítico de su historia.

Glifosato en Colombia: cuándo, dónde y por qué vuelve al debate
El debate sobre el glifosato en Colombia volvió a activarse tras declaraciones recientes del ministro de Defensa, quien confirmó que el Gobierno evalúa el uso de fumigación con drones como parte de una nueva estrategia antidrogas. El anuncio se hizo desde Popayán, al término de un consejo de seguridad, en medio de la creciente presión por el aumento sostenido de los cultivos ilícitos.
La propuesta surge ante la falta de resultados de la erradicación manual y de los programas de sustitución, y busca aplicar fumigaciones focalizadas en zonas donde los cultivos persisten desde hace años, bajo control de grupos armados ilegales y con limitada presencia del Estado.
Aunque la aspersión aérea fue suspendida en 2015 por decisiones judiciales, el Gobierno sostiene que el uso de drones permitiría reducir riesgos operativos y limitar el impacto ambiental, concentrándose únicamente en áreas específicas.
Así funciona la cosecha y producción de coca en los territorios
Para entender por qué los cultivos de coca en Colombia no disminuyen, es clave comprender cómo funciona este ciclo productivo en la práctica.
Cada cuánto se cosecha la hoja de coca
La coca es una planta perenne que permite entre tres y cuatro cosechas al año, gracias al clima tropical y al manejo agrícola constante que realizan los cultivadores.
Cómo pasa de hoja a pasta base
El proceso inicia con la recolección de la hoja fresca. Luego, esta se somete a un proceso artesanal de maceración, en el que se utilizan insumos químicos como gasolina, cal y ácidos para extraer los alcaloides. Tras varios filtrados, se obtiene la pasta base de coca, que posteriormente es transportada a laboratorios donde se transforma en cocaína.
Por qué la coca es un ingreso constante para las familias
A diferencia de cultivos legales, la coca garantiza ingresos frecuentes durante todo el año, pagos rápidos y compradores asegurados. Para muchas familias rurales, especialmente en zonas aisladas, representa la única actividad económica estable frente a la ausencia de mercados, vías y apoyo estatal.
Por qué erradicar una vez no elimina el cultivo
La erradicación puntual no rompe el ciclo productivo. Tras una intervención, los cultivos suelen replantarse en pocas semanas o trasladarse a zonas cercanas. Sin control territorial sostenido y sin alternativas reales, el cultivo reaparece.
Cauca: cifras oficiales vs estimaciones internacionales
El Cauca es uno de los departamentos más afectados por los cultivos de coca en Colombia. De acuerdo con cifras oficiales del sistema de monitoreo, el departamento registra más de 31.000 hectáreas sembradas, concentradas principalmente en zonas rurales de difícil acceso.
No obstante, expertos y organizaciones independientes advierten que esta cifra podría ser mayor, debido a subregistros en áreas donde la coca se mantiene bajo control armado, con movilidad constante de cultivos y limitaciones en el monitoreo satelital.
En el Cauca, la coca no solo está asociada a la producción de droga, sino también al financiamiento de estructuras armadas, disputas territoriales y afectaciones directas a comunidades indígenas y campesinas.

Pros y contras de la estrategia del glifosato
Impacto en las familias campesinas
A favor:
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La fumigación selectiva busca reducir áreas de cultivo donde no ha sido posible erradicar manualmente.
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En teoría, podría presionar la transición hacia economías lícitas.
En contra:
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Sin sustitución efectiva, la fumigación destruye el único ingreso estable de muchas familias.
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Puede profundizar la pobreza, el desplazamiento y la dependencia de grupos armados.
Efectividad real de la fumigación tras años sin erradicación
A favor:
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El uso de drones podría permitir intervenciones más precisas y reducir riesgos para la Fuerza Pública.
En contra:
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La experiencia histórica muestra que la fumigación no elimina el negocio, solo lo desplaza.
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Los cultivos reaparecen rápidamente si no hay presencia estatal permanente.
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No ataca la raíz del problema: la rentabilidad y la demanda internacional de cocaína.
Conclusión
Más allá de si el aumento fue del 3 o del 10 %, la realidad es que los cultivos de coca en Colombia siguen en expansión. El glifosato, incluso con drones, no es una solución estructural si no se acompaña de control territorial, inversión social y sustitución productiva real.
Mientras el país discute cifras y metodologías, la coca continúa siendo una economía sólida en regiones como el Cauca, alimentando la violencia, la deforestación y las economías criminales. Sin una política integral y sostenida, el problema seguirá creciendo, con o sin fumigación.
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