Derrumbe en balastrera del Cauca deja un trabajador muerto y reabre debate sobre seguridad laboral
El reciente derrumbe en una balastrera del Cauca, ocurrido en el corregimiento El Palo, municipio de Caloto, dejó como saldo la muerte de un operario y reavivó la preocupación por las precarias condiciones de seguridad en las balastreras del Cauca.
La víctima fue identificada como Fernel Zambrano, quien operaba maquinaria pesada cuando una gran cantidad de tierra cedió de manera repentina y lo sepultó.

Accidente laboral en Caloto conmociona a la comunidad
El accidente laboral en Caloto se registró este miércoles 29 de octubre, cuando el terreno cedió sin previo aviso, atrapando al trabajador que cumplía su jornada.
Durante varias horas, equipos de emergencia realizaron labores de rescate entre el material inestable, hasta que finalmente lograron recuperar el cuerpo sin vida de Zambrano.
Este nuevo derrumbe en balastrera del Cauca no es un hecho aislado. En los últimos años, se han reportado emergencias similares en la zona norte del departamento, donde la falta de control técnico y la inestabilidad del terreno convierten a las balastreras en espacios de alto riesgo.
Autoridades y comunidades piden reforzar controles
Tras conocerse la tragedia, organismos de socorro y autoridades locales de Caloto se desplazaron al lugar para atender la emergencia. Hasta el momento, no se ha emitido un informe oficial sobre las causas del derrumbe ni sobre las condiciones operativas de la empresa.
Líderes sociales del sector insisten en que este tipo de trabajo minero en el Cauca requiere una mayor supervisión estatal y empresarial. “Cada tragedia evidencia la falta de medidas efectivas de prevención”, señaló uno de los voceros comunitarios.

Una tragedia que se repite
La tragedia en El Palo Caloto deja luto en una familia y expone un problema estructural que afecta a cientos de trabajadores que se ganan la vida entre rocas, polvo y maquinaria pesada, muchas veces sin garantías ni protocolos de seguridad adecuados.
El derrumbe en balastrera del Cauca vuelve a poner sobre la mesa la urgencia de revisar las normas de operación, exigir controles técnicos y garantizar la protección de quienes laboran en estas zonas de alto riesgo.
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