En recientes declaraciones, el CEO de Isagen, Camilo Marulanda, abordó los “problemas viejos y nuevos” que enfrenta el sector energético colombiano.
Isagen, como generadora y comercializadora clave en el país, opera más de 22 centrales de generación, desempeñando un papel vital en el suministro energético nacional.
Marulanda destacó que uno de los principales desafíos es el retraso en la implementación de proyectos, sumado al acelerado crecimiento de la demanda de energía.
“En los últimos cinco o seis años, solo ha entrado el 20% de la oferta programada, lo que genera una gran estrechez entre oferta y demanda”, explicó.
La Organización Mundial de Meteorología (OMM) indicó que, según los principales conjuntos de datos internacionales, los ocho primeros meses de 2024 serán los más cálidos jamás registrados. 👇https://t.co/wwQZR2Gn6z
— BIBO (@BIBOCol) September 19, 2024
Esta situación, unida a la dependencia de la matriz energética del agua y el impacto de fenómenos climáticos como El Niño, ha contribuido a un aumento en los precios de la energía.
Propuesta de Isagen
El CEO de Isagen también propuso incrementar la oferta energética mediante nuevas inversiones, aprovechando recursos renovables como el viento y el sol. Sin embargo, subrayó la necesidad de señales claras de inversión y estabilidad en el sector.
“La culpa por los altos precios no recae únicamente en las generadoras, que solo representan el 35% de la factura final”, añadió Marulanda.
Asimismo, advirtió sobre el riesgo de un apagón en el corto plazo si no se implementan acciones decisivas.
Dificultades financieras
En particular, mencionó la complicada situación en la región Caribe, donde algunas empresas comercializadoras enfrentan problemas financieros.
Marulanda hizo un llamado al Gobierno para que tome medidas inmediatas y genere un ambiente propicio para la expansión del sector energético.
Finalmente, se refirió a la llegada de Jorge Andrés Carrillo a la presidencia de Isagen, deseándole éxito en su gestión frente a los importantes retos de expansión de la transmisión de energía en el país.
Con estos desafíos en el horizonte, el futuro energético de Colombia depende de decisiones estratégicas y acciones coordinadas que aseguren un suministro adecuado y sostenible.
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