Drones explosivos siembran terror del Catatumbo al Cauca
La nueva táctica de guerra deja más de 230 ataques, seis militares muertos y una ofensiva creciente en Cauca, Nariño, Putumayo y el Catatumbo.
El conflicto armado en Colombia está entrando en una fase más peligrosa con el uso masivo de drones explosivos por parte de grupos armados ilegales. Entre enero y el 15 de julio de 2025, se han registrado 113 ataques con este tipo de artefactos, superando casi en su totalidad los 126 eventos documentados en todo 2024. La tecnología, artesanal pero letal, se está consolidando como una herramienta clave en esta nueva etapa de confrontación.
Tecnología modificada para la guerra
Los drones explosivos, en su mayoría modelos comerciales marca DJI, son modificados por los grupos armados con sistemas de liberación de cargas de hasta 1.2 kilogramos, compuestas generalmente por granadas adaptadas con metralla. “Los acondicionan para volar, aproximar y liberar la carga explosiva sobre unidades militares o estaciones de Policía”, explicó el general Federico Mejía, comandante de la Tercera División del Ejército Nacional.
Cauca, Nariño y Putumayo: las zonas más golpeadas
Desde 2024, se han contabilizado 233 ataques con drones explosivos, de los cuales 196 ocurrieron bajo la jurisdicción de la Tercera División del Ejército, que cubre los departamentos de Cauca, Nariño y Putumayo. En solo una semana —del 9 al 15 de julio— se reportaron hechos violentos en Santander de Quilichao, Suárez y El Tarra (Catatumbo), que dejaron como saldo la muerte de una patrullera, un soldado y al menos nueve uniformados heridos.
Alarmante cifra de ataques usando drones con explosivos contra el Ejército; van 103 este año.https://t.co/dKglTMkHRT
— Colombia Noticias.co (@ColombiaNotici4) July 15, 2025
Escalada de violencia sin respuesta efectiva
El aumento en los ataques con drones explosivos refleja un desequilibrio creciente en el conflicto armado. Entre enero y junio de 2025, los enfrentamientos entre la Fuerza Pública y los grupos armados aumentaron un 50 % respecto al mismo periodo de 2024, pasando de 204 a 307 eventos. Las muertes de uniformados subieron de 34 a 55, mientras los heridos aumentaron de 117 a 264. En contraste, las capturas disminuyeron, lo que evidencia una menor capacidad de respuesta judicial frente al incremento de la violencia.
El cielo como nuevo frente de batalla
Pese a los esfuerzos de las Fuerzas Militares por implementar sistemas de inhibición y bloqueo, los grupos ilegales han comenzado a fabricar sus propios drones, capaces de evadir controles electrónicos. Esta nueva forma de agresión, conocida ya como la “guerra desde el cielo”, obliga a repensar las estrategias de defensa en zonas rurales de alta conflictividad.
En ese contexto, el uso de drones explosivos representa no solo una amenaza directa a las tropas, sino un nuevo desafío tecnológico y militar para el Estado colombiano.
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