A partir de este año, los dueños de perros que paseen a sus mascotas sin correa en espacios públicos se exponen a sanciones económicas, según lo estipula el Código Nacional de Policía y Convivencia.
La normativa busca reforzar la seguridad y la convivencia ciudadana, estableciendo multas diferenciadas según el tamaño, comportamiento y raza del animal.
Multa costosa
Pasear un perro sin correa, aunque no sea agresivo ni pertenezca a una raza catalogada como peligrosa, puede costarle al propietario una multa tipo 2, equivalente a $261.000 pesos (8 salarios mínimos diarios legales vigentes).
No obstante, si el perro es considerado potencialmente peligroso o presenta comportamientos agresivos, la sanción aumenta a una multa tipo 3 de $522.000 pesos.
Las razas como pitbull, rottweiler, dóberman, American Staffordshire Terrier, Bullmastiff y Presa Canario deberán, además, portar bozal obligatoriamente. El incumplimiento de esta medida también será motivo de sanción.
Las autoridades señalan que estas disposiciones no solo buscan prevenir ataques o accidentes, sino también fomentar la tenencia responsable.
En ese sentido, otros comportamientos como no recoger los excrementos del animal los sancionarán con una multa de $94.900 pesos.
En casos graves o reincidentes, como agresiones a personas o daños a la propiedad, el propietario podrá enfrentar desde la incautación del perro hasta procesos civiles o penales.
Permisos especiales
También se contempla el registro obligatorio de perros potencialmente peligrosos en un censo oficial, e incluso la obtención de permisos especiales de tenencia en ciertos casos.
Con estas medidas, el Gobierno busca equilibrar el derecho a tener mascotas con la necesidad de garantizar la seguridad y el respeto en los espacios compartidos.
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