La crisis de seguridad en el departamento del Cauca está escalando a niveles alarmantes. La violencia avanza sin control, mientras las bandas criminales operan impunemente ante la falta de acción por parte de la institucionalidad.
Retenes ilegales, una pesadilla del pasado que regresa
Los retenes ilegales volvieron a las carreteras del Cauca, recordando los oscuros días de 1998, cuando la vía Panamericana estaba bajo el dominio de grupos armados. Anoche, las autoridades reportaron la presencia de delincuentes que bloquearon el tránsito durante varios minutos, generando zozobra entre los ciudadanos. Estos hechos, cada vez más frecuentes, evidencian la ausencia de garantías de seguridad para quienes transitan por la región.
El pasado fin de semana, integrantes del ELN demostraron su control sobre un tramo estratégico de la vía Panamericana en el sur del Cauca, específicamente en El Patía. El grupo armado instaló cilindros y obligó a varios vehículos a detenerse, sembrando el miedo entre los habitantes y viajeros.
Como si la crisis no fuera suficiente, la violencia cobró la vida de Freyder Sarria, un agrónomo de 32 años que se dirigía a su trabajo. Un artefacto explosivo detonado en su ruta terminó con su vida al instante, sumando otra víctima más al conflicto en la región.
Falta de liderazgo y respuesta del gobierno
Los constantes hechos de violencia en el Cauca reflejan la falta de liderazgo y atención por parte del gobierno nacional. A pesar de la creciente inseguridad, la administración central sigue ignorando la situación, sin pronunciarse ni tomar medidas efectivas para frenar la crisis.
Es imperativo que las autoridades nacionales pongan su mirada en el Cauca. El gobierno departamental debe exigir con firmeza acciones concretas antes de que la región se transforme en un nuevo “Catatumbo 2.0”.
P.D: Mientras el Cauca enfrenta el abandono estatal, la bancada parlamentaria oficialista guarda silencio. En lugar de alzar la voz por la región, sus esfuerzos parecen dirigirse a aplaudir acciones externas, dejando a su suerte a un departamento que clama por seguridad y presencia institucional.

