El expresidente colombiano, Álvaro Uribe, se enfrenta a acusaciones graves que podrían resultar en una pena de hasta ocho años de cárcel, desatando una batalla legal que él mismo desencadenó.
Jaime Granados, el abogado encargado de la defensa de Uribe, se muestra confiado en que la Fiscalía no logrará demostrar los delitos de fraude procesal y soborno a testigos que se le imputan a su cliente.
Granados aprovecha la oportunidad para desmentir las acusaciones en su contra, calificándolas como “infamias y mentiras” que se han esparcido en el proceso judicial.
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La defensa destaca la complejidad del caso, especialmente debido a las acciones de Diego Cadena, quien habría actuado de manera independiente en varias ocasiones, lo que según ellos, exime a Uribe de responsabilidad directa.
Granados señala las irregularidades en el proceso judicial y desafía a la Fiscalía a presentar pruebas contundentes que respalden sus acusaciones, afirmando que carecen de fundamentos sólidos.
Granados mencionó que en su versión de los hechos, Cadena visitó la cárcel y lo que ofreció se lo contó Uribe mucho después.
“Él se lo comentó semanas después y en un contexto distinto. Por tanto, ahí no hay ninguna determinación. En el caso del testigo Carlos Enrique Vélez el ofrecimiento económico que le hizo Diego Cadena, el mismo lo ha reconocido, no lo consultó, no lo informó y le contó al presidente nueve meses después avergonzado de la ayuda humanitaria que el había prestado”
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