El costo del gas natural en Colombia ha aumentado significativamente en los últimos meses. Esta situación ha generado preocupación entre los consumidores. Fitch Ratings advierte que el país enfrenta un déficit en la producción. Esto lo obliga a depender cada vez más de importaciones, lo que impacta directamente en las tarifas de los usuarios finales.
Importaciones y reducción de reservas: los factores clave
Colombia ha sido autosuficiente en gas natural por muchos años. Sin embargo, esta realidad ha cambiado. En 2024, el país importó un 20% de su consumo total. Esto ocurrió debido a una menor generación hidroeléctrica, problemas de producción local y desequilibrios geográficos. Fitch estima que para 2025 solo quedarán seis años de reservas de gas. La capacidad de producción nacional apenas cubrirá el 88% de la demanda y se reducirá al 70% en 2026.
Ecopetrol produce el 58% del gas del país, mientras que Canacol Energy aporta un 17%. Sin embargo, la producción en campos estratégicos como Cusiana, Cupiagua y La Guajira ha disminuido. Pasó de 550 Gbtu diarios a 425 Gbtu, lo que ha aumentado la necesidad de importar gas.
La crisis ha causado incrementos en las tarifas. En febrero de 2025, las empresas distribuidoras Vanti y Empresas Públicas de Medellín aumentaron sus tarifas hasta en un 36% y 21%, respectivamente. Este aumento ya impactó la inflación. El componente de gas subió un 14% y aportó 15 puntos básicos al índice total. Mientras que en algunas regiones los aumentos han sido de hasta un 36%, en el departamento del Cauca, se ha registrado un incremento del 55% en las tarifas del gas domiciliario y empresarial.
El presidente Gustavo Petro señaló que el país paga precios más altos por el gas importado. Ordenó a Ecopetrol buscar opciones más económicas, como la compra de gas desde Catar. Sin embargo, los expertos advierten que los costos de transporte y la falta de infraestructura podrían dificultar una reducción en las tarifas.
Infraestructura y transición energética: los desafíos pendientes
Colombia solo cuenta con una planta de regasificación en el Caribe. Esto limita la capacidad de recibir mayores volúmenes de gas importado. La necesidad de una segunda planta en el Pacífico es cada vez más evidente. Sin embargo, los avances en su construcción han sido lentos debido a obstáculos financieros y ambientales.
Por otro lado, la transición energética hacia fuentes renovables sigue siendo un reto. El gas sigue siendo fundamental en la matriz energética del país. La generación hidroeléctrica cubre el 73% del consumo, pero no siempre es suficiente. Esto obliga a depender del gas para mantener la estabilidad del sistema eléctrico.
La dependencia de importaciones y la falta de nuevas exploraciones han puesto al país en una encrucijada. Sin inversiones en producción nacional, el déficit aumentará en el mediano plazo. Esto generará más alzas en las tarifas y presión sobre la economía.
El Gobierno enfrenta el reto de garantizar el suministro y proteger a los consumidores del alza en los costos. Mientras tanto, los colombianos deben prepararse para afrontar facturas más altas en los próximos meses.
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