Gestores de paz: las designaciones que encendieron la crisis antes del escándalo de Calarcá
La discusión sobre los gestores de paz volvió a ocupar el centro del debate nacional luego de que se conociera que, dos días antes del escándalo por presunta infiltración de las disidencias de las Farc en Calarcá, el Gobierno nacional firmó una serie de resoluciones que hoy están bajo cuestionamiento. La designación de integrantes del Estado Mayor de los Bloques y Frentes (EMBF) agitó el ambiente político, jurídico y territorial en medio del frágil proceso entre el Gobierno y el Estado Mayor Central (EMC).

Un nombramiento acelerado que generó controversia nacional
El 21 de noviembre de 2025, el presidente Gustavo Petro firmó las designaciones de cuatro voceros del EMBF como gestores de paz, otorgándoles funciones de interlocución dentro del proceso de paz. Entre los nombres figuran alias Samir, señalado por ataques contra la Fuerza Pública, y Danilo Alvizú, cuya designación fue renovada horas antes de que estallara la crisis en Calarcá.
Las resoluciones causaron inquietud porque varios de los designados mantienen órdenes de captura vigentes por delitos como homicidio, desplazamiento forzado y porte ilegal de armas. Para analistas, el momento en el que se realizaron los nombramientos, justo antes de conocerse la infiltración en Calarcá, deja interrogantes sobre los criterios y la coordinación institucional detrás de estas decisiones.
Falta de coordinación entre entidades del Gobierno
Uno de los puntos más críticos surgió desde la Oficina del Alto Comisionado para la Paz, que aseguró a W Radio no tener conocimiento previo del procedimiento ni del alcance de estas designaciones. La declaración abrió un debate sobre la falta de comunicación interna, especialmente en un contexto donde el avance del EMC y sus prácticas de presión en varias regiones ya era motivo de alarma.
Expertos advierten que la falta de articulación puede debilitar la confianza en la figura de los gestores de paz y aumentar los riesgos de que esta herramienta sea instrumentalizada por estructuras armadas.

Preocupación en territorios afectados por el EMC
Líderes comunitarios, organizaciones de víctimas y analistas de seguridad han mostrado creciente preocupación. En departamentos como Cauca, Caquetá, Nariño y Meta —zonas con fuerte presencia del EMC—, temen que la designación de mandos armados como gestores de paz envíe un mensaje contradictorio a las comunidades que padecen reclutamientos, confinamientos y amenazas.
Para estos sectores, la legitimidad del proceso de paz se ve afectada si no existen controles estrictos que eviten que la figura sea aprovechada por los grupos armados para ampliar su influencia territorial.
Un proceso bajo tensión tras el escándalo de Calarcá
Mientras avanzan las verificaciones sobre la presunta infiltración en Calarcá, el país continúa atento a las explicaciones del Gobierno sobre la rapidez de estas designaciones y sobre los mecanismos de control que aplicará. Lo ocurrido el 21 de noviembre dejó abierta una discusión sobre los límites, riesgos y responsabilidades institucionales en la designación de gestores de paz, en un momento crítico para la seguridad nacional.
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