La infiltración en inteligencia que el Estado ignoró: la crisis que sacude al Gobierno Petro
La infiltración en inteligencia que hoy estremece al país no surgió de un día para otro. Advertencias internacionales, documentos incautados en operativos militares y testimonios de alto nivel revelan un entramado que habría penetrado organismos estratégicos del Estado, afectando decisiones operativas, manejo de información clasificada y la seguridad nacional misma. La crisis en Inteligencia del Gobierno Petro abre una discusión urgente sobre transparencia, control y responsabilidades políticas.

Advertencias de Estados Unidos que anticiparon la crisis
La polémica tomó fuerza tras las declaraciones de Daniel Palacios, exministro del Interior, quien aseguró que agencias de inteligencia de Estados Unidos alertaron en 2022 sobre la confiabilidad del general Juan Miguel Huertas. Según Palacios, esos reportes señalaban posibles nexos con estructuras ilegales, incluidas disidencias de las FARC, lo que llevó al Gobierno Duque a calificarlo como un oficial “no confiable”.
A pesar de esas advertencias, Huertas terminó años después manejando información reservada y ocupando posiciones sensibles dentro de la DNI Colombia, un hecho que corresponde con la preocupación creciente por la crisis en Inteligencia del Gobierno Petro. Para diversos analistas, la pregunta es inevitable: ¿cómo un oficial cuestionado internacionalmente terminó teniendo acceso directo a recursos críticos del Estado?
Documentos incautados que confirman la infiltración
El caso tomó un rumbo definitivo con la investigación de Noticias Caracol. El 23 de julio de 2024, una caravana con siete jefes de disidencias FARC fue detenida en Anorí. Aunque tenían material que permitía capturarlos en flagrancia, fueron dejados en libertad bajo la figura de “gestores de paz”. Después retomaron acciones armadas.
En ese operativo fueron incautados dispositivos electrónicos, audios, chats y memorias USB que hoy reposan en la Fiscalía. El contenido revelaría cómo funcionarios del Estado facilitaban vehículos blindados, armas legales, rutas seguras, protección e incluso datos de inteligencia. Las pruebas evidencian que la infiltración en inteligencia no sería un hecho aislado, sino una red con apoyo logístico e institucional.

Wilmar Mejía: el ascenso silencioso que inquieta a las agencias del Estado
La figura más polémica es Wilmar Mejía, licenciado en Educación Física que, según más de 24 fuentes consultadas por Noticias Caracol, se convirtió en una de las personas más influyentes dentro de áreas sensibles de contrainteligencia durante el Gobierno Petro. Testimonios señalan que Mejía habría tomado decisiones sobre traslados, ascensos, purgas internas y designación de personal, incluso por encima de oficiales de carrera.
Los documentos incautados también lo relacionan con contactos directos con disidencias y con la supuesta participación en propuestas para crear empresas de seguridad vinculadas a estas estructuras. Su cercanía al presidente —quien lo nombró en el Consejo Superior de la Universidad de Antioquia— genera inquietudes sobre el nivel de acceso que tuvo dentro del Estado.

Una infiltración en inteligencia que compromete la seguridad nacional
La magnitud del caso revela un riesgo real para la seguridad nacional. La combinación de advertencias ignoradas de Estados Unidos, pruebas incautadas en operativos y decisiones internas controversiales evidencia una vulnerabilidad estructural dentro de los organismos de inteligencia.
Mientras la Fiscalía avanza en la verificación de los hallazgos y sectores políticos exigen explicaciones, el país enfrenta uno de los mayores desafíos institucionales de los últimos años: garantizar que los organismos encargados de proteger al Estado no terminen al servicio de intereses criminales.
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