El escándalo de corrupción que sacude a la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (Ungrd) durante el gobierno del presidente Gustavo Petro y que llegó al Congreso sigue dejando coletazos. Ahora, los protagonistas son los congresistas Iván Name y Andrés Calle, quienes ya se encuentran recluidos en el Complejo Carcelario y Penitenciario de Bogotá, más conocido como La Picota.
Reclusión con comodidades
Sin embargo, su estadía no será en condiciones ordinarias. Ambos fueron enviados al pabellón conocido como el “congresito”, una sección especial del penal reservada para políticos y funcionarios de alto perfil condenados o procesados por delitos relacionados con corrupción.
Este pabellón cuenta con 56 celdas y actualmente alberga solo a 32 internos, por lo que no presenta problemas de hacinamiento.
El “congresito”, alguna vez utilizado como centro médico, ofrece condiciones muy diferentes al resto de la cárcel.
Las celdas son más amplias, los reclusos tienen acceso a televisión, internet, servicio privado de peluquería y no se les restringe el ingreso de alimentos.
Además, muchos cuentan con planes complementarios de salud, lo que les permite salir del penal para citas médicas.
En este espacio, los expresidentes del Congreso deberán responder ante la justicia por delitos como cohecho impropio y peculado por apropiación.
Según las investigaciones, habrían recibido sobornos de hasta 4.000 millones de pesos para favorecer la agenda del Gobierno dentro del legislativo.
Políticos importantes han pasado por este pabellón
Iván Name y Andrés Calle se suman así a una lista de figuras políticas que han pasado por este pabellón, entre ellos el exgobernador Juan Francisco “Kiko” Gómez, el exsenador Álvaro García Romero, Ciro Ramírez, Arturo Char y el empresario Emilio Tapia, todos involucrados en escándalos de corrupción o parapolítica.
Mientras se define su situación jurídica, también está pendiente una decisión clave: qué ocurrirá con sus curules en el Congreso de la República.
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