Una grave situación de orden público tiene en alerta al sector agropecuario del sur del país. La invasión a fincas en Nariño, específicamente en los municipios de Guachucal y Aldana, ha generado pérdidas económicas, temor entre los productores y preocupación por la estabilidad del sector lechero en la región.
De acuerdo con denuncias de ganaderos y gremios, varios predios fueron ocupados de manera irregular por grupos de personas que ingresaron causando daños en infraestructura clave para la producción. Las afectaciones incluyen destrucción de equipos de ordeño, maquinaria agrícola y motobombas, elementos esenciales para el funcionamiento diario de estas fincas.
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Los hechos han sido calificados como un duro golpe para el sector ganadero, que ya enfrenta dificultades económicas. Productores aseguran que no se trata solo de pérdidas materiales, sino de una afectación directa al sustento de decenas de familias que dependen de la producción lechera en esta zona del departamento.
Al parecer, indígenas serían quienes invadieron esos predios en los municipios de Guachucal y Aldana, según se indicó en las denuncias.

La Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegan) compartió un video en el que denunció lo ocurrido. ¨Cuatro fincas destruidas en Nariño a manos de indígenas¨, escribió.
También, cuestionó lo siguiente: ¨¿Coincidencia o hay intenciones políticas detrás, alentadas por discursos y promesas de tierras? ¿Por qué quieren cansar a los ganaderos? ¿Qué significa esto? Sí a la política, pero no a la irresponsabilidad ni al abuso contra nuestros campesinos¨.
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Mientras avanzan las investigaciones, crece la preocupación entre los ganaderos, quienes temen nuevos episodios de invasión y daños a sus predios. La situación ha abierto un debate sobre la seguridad en el campo, la protección de la propiedad privada y las garantías para quienes trabajan en el sector agropecuario.
