Iván Mordisco reaparece y propone alianza armada tras operación de EE. UU. en Venezuela
Un discurso de soberanía que revive viejas narrativas armadas
La reciente reaparición de Iván Mordisco, máximo cabecilla de las disidencias de las Farc, vuelve a encender las alarmas en Colombia. En un extenso comunicado, difundido tras la operación militar de Estados Unidos en Venezuela y la judicialización de un alto líder del régimen chavista trasladado a Nueva York por delitos de narcotráfico, Iván Mordisco propuso abiertamente una alianza entre grupos armados ilegales que operan en el país.
El jefe insurgente hizo un llamado directo al Ejército de Liberación Nacional, la Segunda Marquetalia, el EPL y otras estructuras, argumentando que la intervención estadounidense en Venezuela representa una amenaza para la soberanía regional. En su mensaje, recurrió a un discurso cargado de referencias históricas, citando a Simón Bolívar y señalando a Estados Unidos como un “enemigo común” frente al cual, según él, deberían unificarse las armas.
La retórica antiimperialista y el trasfondo real
No es la primera vez que Iván Mordisco utiliza la bandera de la soberanía para justificar la violencia armada. Frases como “la sombra del águila intervencionista se cierne sobre todos por igual” o “no somos fuerzas dispersas, somos héroes de una misma causa” buscan construir un relato épico que, en la práctica, contrasta con la realidad que viven las comunidades en los territorios donde estos grupos ejercen control.
Durante años, las disidencias de las Farc, el ELN y otras estructuras han sostenido economías ilegales basadas en el narcotráfico, la minería ilegal, la extorsión y el control armado de poblaciones rurales. La narrativa cambia según el contexto internacional, pero el objetivo se mantiene: proteger rutas, finanzas ilícitas y poder territorial, no a la población civil.
Marchas, soberanía y confusión deliberada
El comunicado de Iván Mordisco coincide con recientes movilizaciones en Colombia protagonizadas por sectores que salieron a marchar bajo consignas de “defensa de la soberanía”, “solidaridad con Venezuela” y rechazo a una posible intervención extranjera. Aunque la protesta social es un derecho legítimo, preocupa la manera en que estos discursos son utilizados por grupos armados ilegales para intentar legitimarse políticamente y mezclarse con causas ciudadanas.
Esta confusión deliberada termina favoreciendo a organizaciones que históricamente han causado asesinatos, desplazamientos forzados y reclutamiento de menores, mientras se presentan como defensores de la autodeterminación de los pueblos.

El contexto político y la respuesta internacional
El mensaje insurgente se conoce mientras los presidentes Gustavo Petro y Donald Trump anunciaron “acciones conjuntas” contra el ELN en la zona fronteriza con Venezuela, tras una conversación telefónica que buscó reducir tensiones y coordinar estrategias de seguridad. Este anuncio deja en evidencia que, más allá del discurso armado, los Estados mantienen una línea clara frente a los grupos ilegales.
En medio de este escenario, el llamado es a que la ciudadanía analice con criterio y contexto este tipo de mensajes. Los discursos que apelan a la soberanía, la unidad regional o la confrontación internacional no pueden desligarse de la trayectoria histórica de los grupos que los emiten, ni de los efectos reales que han tenido sus acciones en los territorios. Informarse, contrastar fuentes y comprender las implicaciones de estos pronunciamientos resulta clave para evitar que narrativas armadas se confundan con causas legítimas de la sociedad civil.
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