Todos son dueños, pero nadie tiene tierra: el limbo legal en el Valle del Cauca
La entrega de tierras que debía significar reparación y futuro para cientos de familias víctimas, reincorporadas y campesinas en el Valle del Cauca terminó convertida en un callejón sin salida. Han pasado casi 20 años desde la adjudicación de 1.400 hectáreas en las fincas Sandrana y Samaria —antes propiedad del narcotraficante José Santacruz Londoño—, y los beneficiarios siguen atrapados en deudas, amenazas y un limbo legal que no tiene fin.
La promesa de reparación que nunca se concretó
En 2006, el Estado entregó 35 predios a través de un esquema comunitario llamado común proindiviso. La intención era que víctimas del conflicto armado y excombatientes administraran colectivamente las tierras del Valle del Cauca. Sin embargo, la falta de delimitación física de las parcelas convirtió la iniciativa en una fuente de disputas interminables.
“Todos somos dueños, pero nadie sabe dónde está su pedazo”, lamentan algunos beneficiarios, que hoy reclaman que sus tierras “desaparecieron”.
Deudas y desconfianza en la empresa comunitaria
La Empresa Comunitaria Unida de Paz, Libertad y Trabajo (Ecoupalt) asumió la administración de los predios, pero sus decisiones financieras aumentaron la incertidumbre. La organización contrajo deudas millonarias con la Dian —superiores a 800 millones de pesos— y solicitó un préstamo de 4.000 millones para desinundar tierras tras la ola invernal. El destino de esos recursos sigue siendo cuestionado por los adjudicatarios, que denuncian falta de transparencia.
Amenazas y protestas en busca de respuestas
El panorama se complica con amenazas, asesinatos y protestas. Líderes como James Londoño, representante legal de Ecoupalt, han sido blanco de violencia, mientras otros, como Octavio Ferias, acampan frente a la Agencia Nacional de Tierras (ANT) en Bogotá para exigir soluciones.
En 2020, el Auto 7525 de la ANT reconoció la necesidad de redefinir los límites de los predios, pero el trámite permanece estancado. A esto se suma la restricción incumplida de no transferir las tierras a terceros, lo que genera más conflictos.
El limbo de la reparación en el suroccidente
Mientras la disputa avanza en estrados judiciales y administrativos, la reparación prometida se diluye en endeudamiento y miedo. Para las familias del Valle del Cauca, el sueño de tener una tierra propia se convirtió en una pesadilla que revela la fragilidad de la política estatal de restitución de tierras y el impacto de casi dos décadas de indefiniciones.
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