La masacre en La Meseta, Cauca, ocurrida el pasado 9 de abril en zona rural de Popayán, no solo dejó seis personas asesinadas, sino que también desató una profunda preocupación sobre la seguridad en el departamento.
A medida que avanzan las investigaciones, surgen más interrogantes sobre quiénes están detrás del crimen y qué tan controlado está realmente el territorio.
Puedes leer:
Cali: ´Minga por Colombia´ visitará la ciudad este lunes, 13 de abril de 2026
Según información, las víctimas fueron identificadas como Cristian Fernando Preciado Ibáñez, Jesús Rafael Guzmán Villalba, Óscar Adolfo Giraldo Muñoz, Jhony Fernando Arbeláez Muñoz, Brayan Ortega Murillo y Wilmer Leandro Torres Peña. Algunos perfiles de las personas asesinadas, también, genera dudas entre la comunidad a nivel nacional.

Víctimas con perfiles políticos y sociales
Entre los fallecidos se encontraban tres personas con trayectoria política en distintas regiones de Colombia. Jesús Rafael Guzmán Villalba era ganadero y excandidato al Concejo de El Guamo (Bolívar); Wilmer Leandro Torres Peña, periodista y excandidato a la Alcaldía de El Colegio (Cundinamarca); y Cristian Fernando Preciado Ibáñez, excandidato al Concejo de Rovira (Tolima).
Las otras víctimas, identificadas como Brayan Ortega Muñoz, Óscar Adolfo Giraldo Muñoz y Jhony Fernando Arbeláez Muñoz, estarían vinculadas a actividades comerciales, lo que amplía el impacto del hecho hacia distintos sectores de la sociedad.
Lea también:
HUV Cali: confirman muerte de joven que ingresó armado
Un territorio en disputa y sin responsables claros
La masacre en La Meseta, Cauca, también ha reavivado un debate de fondo: ¿quién ejerce realmente el control en esta región? La zona es considerada un corredor estratégico para la movilidad y la economía rural.
Expertos y líderes sociales advierten que la presencia de múltiples grupos armados ilegales dificulta la identificación de responsables. Esta situación no solo complica las investigaciones, sino que también evidencia un problema estructural de seguridad en el departamento.
Desde distintos sectores se ha señalado que lo ocurrido es reflejo de una crisis más profunda. En el Cauca, donde la economía campesina y el comercio rural dependen de condiciones mínimas de seguridad, hechos como este generan un impacto que va más allá de las víctimas.
Las autoridades anunciaron una recompensa de hasta 50 millones de pesos por información que permita identificar y capturar a los responsables.
