Movilización salario mínimo vital: ¿protesta social o respaldo político al Gobierno?
La movilización salario mínimo vital marcó este 19 de febrero un nuevo capítulo en el debate nacional sobre el ingreso de los trabajadores en Colombia. Las marchas 19 de febrero en ciudades como Popayán, Cali y Pasto reunieron a miles de personas que salieron a respaldar el incremento del salario mínimo 2026, fijado en cerca de 2 millones de pesos tras un aumento del 23,7 %, medida que posteriormente fue suspendida provisionalmente por el Consejo de Estado salario mínimo.
El anuncio del decreto salario mínimo generó reacciones inmediatas tanto en escenarios judiciales como en las calles, donde sectores sindicales, estudiantiles e indígenas defendieron lo que consideran un avance en materia de poder adquisitivo.
Desde #Popayán nos movilizamos en defensa del salario mínimo, vital y móvil.
La dignidad del trabajo se respeta y se protege.
El Cauca alza su voz por un ingreso justo para las familias trabajadoras.#SalarioMínimoVital #LaLuchaSigue pic.twitter.com/zcli0CiH9g
— Central Unitaria de Trabajadores (@cutcolombia) February 19, 2026
Movilización salario mínimo vital en Popayán: respaldo político y presión social
En la capital del Cauca, la movilización salario mínimo vital comenzó desde las 9:00 a. m. con concentraciones en la Glorieta de La Chirimía y el Sena Norte. Más de 4.000 personas, según organizadores, se desplazaron hacia el Parque Caldas y el centro histórico.
Sindicatos, organizaciones campesinas, comunidades indígenas y estudiantes de la Universidad del Cauca participaron activamente. También hicieron presencia el representante Jorge Bastidas y el senador Iván Cepeda, quienes manifestaron su respaldo a Petro y defendieron el aumento del 23,7 % como una medida necesaria frente al costo de vida.
Las consignas “Ni un peso atrás” y “Sin salario digno no hay vida digna” reflejaron el tono de una jornada que combinó reivindicación laboral con discurso político.
Pasto y Cali se sumaron a la movilización salario mínimo vital
En Pasto, más de 10.000 personas participaron en las marchas 19 de febrero, con salida desde el Parque Santiago hacia la Plaza de Nariño. Docentes, sindicatos y ciudadanos respaldaron el decreto salario mínimo y cuestionaron la decisión del Consejo de Estado salario mínimo de suspender la medida.
En Cali, la Plazoleta de San Francisco fue escenario de otra movilización salario mínimo vital. Aprendices del SENA, trabajadores industriales y colectivos juveniles acompañaron la jornada, junto a centrales obreras como la CUT, que evidenciaron un fuerte componente organizativo.

Debate jurídico y político tras la movilización salario mínimo vital
El contexto no es menor. El Consejo de Estado salario mínimo suspendió provisionalmente el incremento, abriendo un debate sobre la competencia del Ejecutivo para fijar el salario mínimo 2026 mediante decreto salario mínimo.
Mientras el Gobierno anunció que expedirá un nuevo decreto transitorio para sostener el aumento del 23,7 %, las calles se convirtieron en escenario de presión social.
La movilización salario mínimo vital dejó en evidencia que la discusión trasciende lo económico. Para algunos sectores, se trata de una defensa del poder adquisitivo; para otros, representa un pulso político en medio del respaldo a Petro y la tensión institucional.
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