La tenencia responsable de perros es fundamental para garantizar la convivencia armoniosa en los conjuntos residenciales de Colombia. En los últimos años, el número de familias que tienen perros como mascotas ha aumentado significativamente. Según un estudio, en 2022, el 56% de los colombianos tenía una mascota, y esta cifra creció al 57% en los últimos dos años.
En este contexto, la Ley 746 de 2002 establece regulaciones específicas para la tenencia de perros, especialmente aquellos considerados potencialmente peligrosos.
Estas regulaciones buscan proteger la integridad de las personas y asegurar el bienestar de los animales. Perros potencialmente peligrosos:
La ley clasifica como potencialmente peligrosas a las siguientes razas:
- American Staffordshire Terrier
- Bullmastiff
- Dóberman
- Dogo Argentino
- Dogo de Burdeos
- Fila Brasileiro
- Mastín Napolitano
- Pit Bull Terrier
- American Pit Bull Terrier
- Presa Canario
- Rottweiler
- Staffordshire Terrier
- Tosa Japonés
Además, se consideran potencialmente peligrosos aquellos perros que:
- Hayan tenido episodios de agresión contra personas u otros animales.
- Hayan sido adiestrados para el ataque y la defensa.
Los propietarios de estos perros deben cumplir con las siguientes medidas:
- Uso de correa y bozal: En las zonas comunes de los conjuntos residenciales, es obligatorio que estos perros estén sujetos por medio de traílla y provistos de bozal.
- Registro y permisos: Los propietarios deben registrar a sus mascotas en el Censo de Perros Potencialmente Peligrosos establecido por las alcaldías municipales y obtener el respectivo permiso.
Sanciones por incumplimiento:
El incumplimiento de estas normativas puede acarrear sanciones significativas:
- Multas: Hasta 15 salarios mínimos diarios legales vigentes, lo que en 2025 equivale a $711.750.
- Decomiso del animal: Las autoridades pueden proceder al decomiso del perro en caso de infracción.
Otros aspectos a considerar:
- Recolección de excrementos: Es responsabilidad del propietario recoger los excrementos de su mascota en las vías, parques o lugares públicos.
- Comportamiento ruidoso: Ladridos o maullidos constantes, especialmente en horas nocturnas, pueden generar conflictos con los vecinos.
Cumplir con estas normativas es esencial para garantizar una convivencia pacífica y responsable en los conjuntos residenciales, promoviendo el bienestar de las personas y de las mascotas.
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