El Gravamen a los Movimientos Financieros (GMF), conocido como el impuesto del 4×1000, ha sido modificado recientemente para 2025. Esta medida, que aplica a ciertas transacciones financieras, incluye cambios que podrían beneficiar a los usuarios bancarios. Aquí le explicamos lo más relevante.
¿Qué es el impuesto del 4×1000?
Según el banco digital Nu Bank, el 4×1000 es un impuesto que se aplica a diversas transacciones como transferencias entre bancos, pagos con tarjeta y retiros de efectivo. En palabras de la entidad, “básicamente, cualquier movimiento que implique sacar dinero de su cuenta puede estar sujeto a este impuesto”.
Con la entrada en vigor de la Ley 2277 de 2022, el 13 de diciembre de 2024, se implementaron nuevos límites en este gravamen. De acuerdo con la Universidad Politécnico Grancolombiano, ahora los usuarios podrán marcar más de una cuenta como exenta del impuesto, siempre que las transacciones combinadas de todas estas cuentas no superen las 350 UVT mensuales.
Para 2025, el valor de una Unidad de Valor Tributario (UVT) es de 49.799 pesos. Lo que establece un límite de 17.429.650 pesos al mes para quedar exento del cobro del 4×1000. Estos cambios impactan productos financieros como cuentas de ahorro, depósitos electrónicos y tarjetas prepago, según lo estipulado en el numeral 1 del artículo 879 del Estatuto Tributario.
La falta de implementación genera dudas
Aunque la normativa ya está en vigor, la Universidad Politécnico Grancolombiano advierte que los usuarios aún no han visto reflejada la exención en sus transacciones bancarias. Esta falta de aplicación ha generado incertidumbre entre los ciudadanos. Quienes esperan que las entidades financieras y las autoridades fiscales aclaren el proceso para garantizar que se cumpla esta disposición.
Es fundamental que los usuarios estén atentos a las comunicaciones de sus bancos y revisen sus movimientos financieros para verificar que las exenciones se apliquen correctamente. Además, es recomendable mantenerse informados sobre posibles actualizaciones en la normativa o su implementación.
Los cambios en el impuesto del 4×1000 representan una oportunidad para aliviar la carga fiscal de los usuarios. Pero la falta de implementación efectiva sigue siendo un desafío. Las autoridades y las entidades financieras tienen el reto de garantizar que estos beneficios se traduzcan en la práctica, mientras los ciudadanos deben seguir vigilantes y exigir claridad en el manejo de sus cuentas.
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