El hombre que convirtió las Olimpiadas de Matemáticas en un acto de amor
De Pasto a Rusia, una pasión que nunca se detuvo
“Hasta el sol de hoy, he tenido un romance eterno con las matemáticas”, dice con una sonrisa el profesor Francisco Eduardo Enríquez Belalcázar, del Departamento de Matemáticas de la Universidad del Cauca. Su historia, que comenzó en Pasto durante sus años escolares, demuestra que las Olimpiadas de Matemáticas no solo forman competidores, sino mentes creativas capaces de transformar el mundo.
Desde que participó por primera vez en las Olimpiadas de Matemáticas, descubrió que esta ciencia no se trataba de repetir fórmulas, sino de pensar distinto. “En las olimpiadas te enfrentas a problemas, no a ejercicios. No hay un método preparado, tienes que pensar diferente”, recuerda. Ese talento lo llevó, en 1986, a ganar la medalla de bronce en la Primera Olimpiada Iberoamericana de Matemáticas, un logro que marcaría el inicio de una trayectoria inspiradora.

Disciplina y aprendizaje en la Unión Soviética
Gracias a una beca del entonces Instituto Colombo Soviético, el profesor Enríquez viajó a Rusia para realizar su pregrado y maestría en matemáticas, culminando en 1992. Un año después regresó al país para vincularse como docente en la Universidad del Cauca.
De aquellos años en la Unión Soviética conserva anécdotas que hoy comparte con sus estudiantes: “El primer día, el profesor no dejó entrar a nadie después de él. Aprendí el respeto y la puntualidad que se le deben al conocimiento”.
También recuerda con humor los retos de adaptación: “Nos enseñaron a esquiar, y para el examen final nos subieron en carro a un bosque. Nos pasaron los esquíes y se devolvieron. O esquiabas o esquiabas para regresar a la universidad”.
Años después, volvió a Rusia a realizar su doctorado, consolidando así una formación marcada por la constancia y la disciplina.

El legado de las Olimpiadas de Matemáticas en el Cauca
En Popayán, el profesor Enríquez ha dedicado su vida a fortalecer la enseñanza y la investigación desde el grupo Espacios Funcionales, enfocado en análisis y ecuaciones diferenciales. Pero su mayor orgullo ha sido despertar el amor por las matemáticas entre niños y jóvenes a través del Grupo de Olimpiadas de Matemáticas de la Universidad del Cauca.
Junto con el profesor Jhon Jairo Pérez, lidera talleres gratuitos y organiza la Olimpiada Regional Unicauca, donde estudiantes de todo el departamento descubren que los números pueden ser una forma de pensar, crear y soñar. “Queremos que los chicos entiendan que las matemáticas son para todos, que pensar bien es la base de cualquier conocimiento”, enfatiza.

Pensar para transformar
Para el profesor Enríquez, enseñar matemáticas va más allá de transmitir fórmulas: es enseñar a pensar. “Si te desempeñas bien en matemáticas, por lo general te desempeñas bien en las demás asignaturas. Las matemáticas te ordenan el pensamiento”, asegura.
Su mensaje a los jóvenes es claro: perder el miedo a los números y atreverse a explorar el mundo con curiosidad. “Si los rusos pueden, nosotros también podemos. Tenemos talento, solo hay que ponerlo en marcha”, concluye, convencido de que cada ecuación puede ser una puerta al cambio.
En la Universidad del Cauca, su historia sigue inspirando a nuevas generaciones que descubren, a través de las Olimpiadas de Matemáticas, que los números también pueden ser un acto de amor, disciplina y transformación.
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