Una operación de control territorial liderada por las autoridades permitió desmantelar una red dedicada a la minería ilegal en zona rural del municipio de Cumbal, Nariño.
Según el informe oficial, intervinieron trece asentamientos improvisados empleados para la explotación ilícita de minerales, especialmente oro, actividad que generaba ingresos cercanos a los 48 millones de dólares anuales para esta estructura criminal.
Durante el operativo también ubicaron y destruyeron instalaciones clandestinas utilizadas para la producción de clorhidrato de cocaína.
Las autoridades incautaron maquinaria pesada, sustancias químicas y diversos elementos empleados tanto en la minería como en el procesamiento de drogas ilícitas.
Este golpe representa un avance significativo en la lucha contra las economías ilegales que operan en el suroccidente del país, ya que estas actividades extractivas no solo financian estructuras criminales, sino que también generan un grave impacto ambiental.
Impacto ambiental
Las autoridades destacaron que los campamentos intervenidos carecían de cualquier medida de mitigación ambiental, lo que ha generado un fuerte deterioro en los ecosistemas de la zona.
Con esta acción, se da inicio a un proceso de restauración ambiental en territorios que por años han sido afectados por la minería sin control.
Coordinación institucional
La operación contó con la participación de varias entidades del Estado, lo que permitió no solo desmantelar la red sino también asegurar el terreno para evitar una reocupación por parte de actores armados ilegales o nuevas estructuras dedicadas a estas actividades.
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