Los reclusos del pabellón ‘A’ de la cárcel de San Isidro han decidido tomar medidas extremas para visibilizar las difíciles condiciones que enfrentan a diario. Entre las principales quejas se encuentran la falta de agua potable, la deficiencia en los servicios de salud, la baja calidad de los alimentos y el bloqueo de las encomiendas, elementos que afectan tanto su bienestar físico como psicológico.
Según Alexander Cañas, presidente de la comisión de derechos humanos del centro penitenciario, la protesta se está llevando a cabo de manera pacífica. Los internos insisten en que sus reclamos no han sido atendidos pese a las múltiples denuncias presentadas ante las autoridades competentes. La huelga de hambre continuará de manera indefinida hasta que las autoridades acepten crear una mesa de diálogo para abordar sus demandas.
Peticiones de diálogo y atención a las autoridades
Cañas subrayó que la situación dentro del centro penitenciario ha llegado a niveles críticos. Los internos han solicitado, en diversas ocasiones, la intervención del Instituto Nacional Penitenciario (Inpec), el Ministerio de Justicia, y otros organismos del Estado. Entre las principales solicitudes destacan la mejora en los servicios de salud y alimentación, así como la solución a los problemas derivados de la falta de agua potable y la desaparición de encomiendas enviadas por sus familias.
“Esta huelga de hambre tiene el propósito de llamar la atención del ministro de Justicia para que no sigan dilatando más los reclamos que hemos hecho y para que no sigan vulnerando nuestros derechos”, señaló Cañas.
Además de los reclamos internos, los reclusos han hecho un llamado a la Personería de Popayán, la Defensoría del Pueblo y la Procuraduría General de la Nación para que intervengan ante las denuncias de irregularidades en el penal y se realice una investigación sobre las condiciones de vida en la cárcel. El presidente de la comisión de derechos humanos destacó que “hay muchas situaciones anómalas dentro de la cárcel y nadie dice nada”.
Fuga de reclusos pone en evidencia la inseguridad
La cárcel de San Isidro ya había estado en el ojo del huracán debido a la fuga de tres reclusos en julio de 2024, entre los que se encontraba el sicario Omar Alexis Quijano, alias ‘Mi Muerte’. Este hecho motivó a la Procuraduría General de la Nación a iniciar una investigación para determinar si hubo negligencia por parte de los funcionarios encargados de la seguridad, ya que Quijano se encontraba bajo un mínimo nivel de custodia al estar próximo a cumplir su condena.
A pesar de la gravedad de la situación y el impacto que ha causado la huelga de hambre, el Instituto Nacional Penitenciario aún no ha emitido un pronunciamiento oficial sobre el caso. Mientras tanto, la protesta sigue en pie, con los reclusos insistiendo en que la única forma de levantarla es que se instale una mesa de diálogo que permita resolver las problemáticas que enfrentan a diario en el penal.
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