Valle del Cauca comienza a avanzar de la atención inmediata del terremoto del 10 de agosto hacia una etapa de recuperación y reconstrucción. La Gobernación y Naciones Unidas acordaron coordinar acciones para recuperar infraestructura, apoyar la reactivación económica y atender necesidades de las comunidades afectadas, con Buenaventura y el norte del departamento como territorios prioritarios.
La nueva fase no implica que termine la asistencia humanitaria. Alimentación, alojamiento y otras necesidades básicas continúan haciendo parte de la respuesta, pero ahora se suman acciones orientadas a recuperar las condiciones de vida y los medios de subsistencia de las familias damnificadas.
La gobernadora Dilian Francisca Toro explicó que el acompañamiento de Naciones Unidas irá más allá de las ayudas y permitirá incorporar experiencia técnica internacional al proceso.
“No solamente vienen a darnos la solidaridad, sino a trabajar, a organizar y apoyarnos técnicamente, a darnos su experiencia en este tipo de eventos de desastres naturales”.

Buenaventura y el norte del Valle, entre las prioridades
La coordinación tendrá especial énfasis en las zonas rurales y de difícil acceso. Después de identificar las necesidades de cada territorio, las intervenciones estarán dirigidas a la recuperación de infraestructura, la reactivación económica y la implementación de entornos de protección para niños, niñas y adolescentes.
María José Torres, coordinadora residente de Naciones Unidas en Colombia, señaló que la capacidad de las diferentes agencias será articulada con las autoridades para llegar precisamente a estas comunidades.
“Como equipo de Naciones Unidas tenemos un énfasis en aquellas zonas que son de más difícil acceso, zonas rurales, más afectadas”.
La funcionaria también manifestó preocupación por las condiciones de niños, niñas y adolescentes después del terremoto, uno de los grupos que tendrá atención dentro de las acciones previstas para la recuperación.
La situación de acceso es uno de los desafíos que enfrenta la respuesta humanitaria. Naciones Unidas ha reportado daños y deslizamientos que afectan carreteras y puentes en las regiones golpeadas por el terremoto, una dificultad especialmente marcada en algunas zonas del occidente del país.

La ONU define tareas para acompañar la recuperación
La cooperación internacional ya comienza a traducirse en funciones específicas. En Cali, la Alcaldía y Naciones Unidas definieron cómo participarán ACNUR, el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) en la atención y recuperación de las familias damnificadas.
ACNUR aportará asistencia técnica para alojamiento y albergues temporales, especialmente para quienes perdieron sus viviendas. El PMA apoyará la gestión y distribución de ayudas humanitarias, mientras la OIM acompañará el censo que continúa realizando la Unidad de Gestión del Riesgo de Cali.
Este último proceso registraba 15.000 familias censadas, equivalentes a cerca de 30.000 personas, con más de 300 colaboradores desplegados en territorio.

El alojamiento aparece precisamente entre las necesidades más urgentes identificadas por Naciones Unidas. A esto se suma la situación de familias que, además de perder sus viviendas, vieron afectados sus empleos o fuentes de ingreso.
Por esa razón, la recuperación económica tendrá un papel dentro de la nueva etapa. Naciones Unidas informó que en centros urbanos de Valle del Cauca donde los comercios y servicios comienzan a restablecerse, el PMA prevé utilizar transferencias de efectivo para que las familias puedan adquirir alimentos y, simultáneamente, apoyar la actividad de los negocios locales.

La ayuda humanitaria continuará durante la reconstrucción
Aunque las autoridades ya preparan la recuperación, la magnitud de las necesidades obliga a mantener la asistencia. El Programa Mundial de Alimentos solicitó inicialmente 23 millones de dólares para brindar asistencia alimentaria a 100.000 personas durante tres meses en las regiones afectadas por el terremoto.
La estrategia dependerá de las condiciones de cada territorio. En comunidades remotas donde los mercados no funcionan o existen dificultades de acceso, el PMA prioriza la entrega directa de alimentos; en zonas urbanas donde la actividad comercial empieza a recuperarse, la respuesta puede avanzar hacia las transferencias económicas.

De esta manera, la reconstrucción del Valle del Cauca comenzará mientras todavía continúa la atención de las necesidades provocadas por el terremoto. El trabajo acordado con Naciones Unidas permitirá combinar ambas tareas, con una primera prioridad territorial puesta en Buenaventura, el norte del departamento y las comunidades rurales y de difícil acceso.
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