Los nuevos Representantes a la Cámara por el Cauca reflejan un cambio en el mapa político del departamento, marcado por el liderazgo territorial del gobernador campesino Octavio Guzmán y el respaldo ciudadano a figuras como Edgar Gómez y Víctor Armero, quienes lograron consolidarse como protagonistas de una nueva fuerza política surgida desde las veredas y comunidades del Cauca.
La apuesta campesina que cambió el mapa político del Cauca
Muchas veces otros gobernadores intentaron poner dos Representantes a la Cámara, pero las cuentas no les dieron, la fuerza tampoco, y quizá se montaron en el bus equivocado: en estrategias o en candidatos que no eran.
Pero, sorprendentemente, Octavio Guzmán Gutiérrez, el primer gobernador campesino en la historia del Cauca, arrasó en las elecciones legislativas, y le vamos a explicar por qué.

Sus bases electorales estaban llenas de entusiasmo campesino, del arraigo profundo a la tierra. Fueron campañas que movieron fibras, no presiones; que, con candidatos sonrientes y oriundos de la vereda, generaron conexiones reales. En sus discursos —coloquiales, pero estructurados— representaron el sentir del pueblo y caminaron el departamento como lo hacían habitualmente, incluso antes de ser candidatos.
Sí, esos mismos: el mozo, el amigo, el compañero, el campesino, el “igual a mí”. Eso fue lo que se vivió en dos campañas que terminaron dando resultados grandiosos. Las bases electorales que acompañaron estos procesos son las mismas que Guzmán Gutiérrez inspiró.
Los líderes, los amigos, los políticos y las alianzas se construyeron de manera horizontal: sin cacicazgos, sin rendirle venia a ningún “gran líder”, sin soberbia. Todo se hizo con tranquilidad, enamorando a cada uno de sus adeptos de ese proceso.
De eso se trata la política: de convicción y credibilidad. Y eso logró el actual gobernador. Desde que llegó a su cargo nunca quiso vestirse del gran señor omnisciente, el del lapicero, la firma y la decisión absoluta. No. Él, en cambio, llegó a inspirar.
Incluyó en su gabinete gente real, surgida desde lo más profundo de las veredas y corregimientos: profesionales formados con esfuerzo. Pero no bastaba con nombrarlos miembros del gabinete. Además, les dio vía libre para que dieran ideas, participaran, decidieran, aportaran y desarrollaran sus saberes. No los reprimió; por el contrario, los impulsó. Los hizo enamorarse de su labor. Y con ello se ganó el respeto, la admiración y la confianza, no solo de su gabinete, sino de todo el grupo político que representaba.

Representantes a la Cámara: Edgar Gómez y el nuevo liderazgo liberal
.
Así pues, con este antecedente, se logra que Edgar Gómez Castillo, por el Partido Liberal y con 57.257 votos, llegue a ser Representante a la Cámara por el Cauca.
Esto nos permite varias conclusiones. Primera: el tradicionalismo de la bandera roja —César Cristian, Jesús Ignacio García, entre otros— queda derrotado. Hoy las banderas liberales tienen un nuevo jefe: Edgar Gómez, y tras de él, el gobernador actual.
Segunda: Gómez se convierte en el representante más votado en la historia del Cauca, gracias a su carisma, su don de gente y su vocación de servicio, que conectó con las bases.
De otra parte, el campesinado sigue reinando. En la lista de Fuerza Cauca, logró curul Víctor Armero, campesino de Argelia, con 23.379 votos, una cifra excelente y fuerte para su labor.

Representantes a la Cámara: Víctor Armero y la fuerza del sur del Cauca
Evidentemente, y como lo anticipamos, esta es la nueva ola del Partido Verde, porque esos “liderazgos minúsculos” de algunas y algunes se desvanecen. Hoy el Partido Verde en el Cauca tiene un líder absoluto: Armero, con una nueva visión, estrategia y apuestas, y tras de él, el gobernador actual.
El sur del Cauca y el Macizo ganaron las apuestas: un patiano, un argeliano y su cercanía con un gobernador campesino oriundo de La Vega, Cauca. Juntos conforman hoy la fuerza más consolidada y con mayor estructura en el departamento.
Lo que viene ahora es afinar las estrategias y continuar con más ahínco para lo que se aproxima.
Mensaje final: aquí, en el Cauca, ya no se come cuento de “héroes”, “caciques”, “grandes jefes”, del que grita, o del que cree que sabe todo.
No. Es evidente que lo que muestran Octavio Guzmán, Edgar Gómez y Víctor Armero es un liderazgo natural, amable, de los amigos. Un liderazgo que no necesita soberbia ni tanta adulación para conectar con la gente.
Son reales, son cercanos y verdaderamente —lejos de falsas modestias— son de pueblo y humildes.
Te puede interesar:
