El miedo vuelve a las carreteras del norte del Cauca
Comunidades denuncian retenes ilegales en el norte del Cauca y ausencia de autoridad en zonas rurales
El miedo ha vuelto a recorrer las carreteras rurales del norte del Cauca. Habitantes de los municipios de Caloto, Corinto, Miranda, denuncian la presencia de hombres armados que estarían instalando retenes ilegales en el norte del Cauca, deteniendo vehículos y registrando a sus ocupantes. Las comunidades aseguran que estos controles, realizados durante la noche o en zonas apartadas, están afectando la movilidad y generando un clima de constante temor entre campesinos e indígenas que deben desplazarse para trabajar o abastecerse.

“Ya nadie garantiza la seguridad en el camino”
De acuerdo con los testimonios recopilados por líderes locales, los sujetos armados detienen motocicletas y camionetas, exigen documentos e interrogan a los pasajeros sobre su lugar de procedencia y destino. En algunos casos, revisan pertenencias y teléfonos celulares.
“Ya nadie quiere salir después de las cinco de la tarde porque no sabemos si vamos a volver”, relató un habitante del sector de El Jagual, entre Corinto y Miranda, una de las zonas más afectadas por los retenes ilegales en el norte del Cauca.
Patrullajes del GOES, una respuesta insuficiente
Ante las denuncias, la Policía Nacional, a través de los Grupos de Operaciones Especiales (GOES), ha intensificado los patrullajes nocturnos para contrarrestar la situación. Sin embargo, líderes comunitarios advierten que la presencia institucional es limitada y que las operaciones no logran disuadir la instalación de nuevos retenes ilegales en el norte del Cauca, donde el Estado prácticamente no llega durante el día.
Comunidades atrapadas entre el miedo y el abandono
El restablecimiento de estos retenes ilegales revive uno de los capítulos más oscuros del conflicto armado en el norte del Cauca. En medio de la falta de garantías y la débil presencia institucional, las comunidades rurales continúan desplazándose con miedo, sin saber si encontrarán un retén armado o un puesto de control legítimo.
Mientras las autoridades anuncian operativos y refuerzos, los pobladores insisten en una pregunta que resume su angustia:
“¿Quién garantiza la seguridad cuando la noche cae sobre el norte del Cauca?”
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